El que escribe

arte_digital_juega_palabras

Necesidad de decir, o tal vez de pensar diciendo, no importa la diferencia… el intento de meter el ojo por las rendijas mas enmarañadas de la realidad, creyendo decir algo que valga la pena decir, o solo combatiendo la propia impotencia de no saber si en estos tiempos las
palabras tienen algún fundamento válido que iguale o
supere a las imágenes presentadas obscenamente a cada paso que damos, en cada instante de nuestras vidas…
Si la realidad es lo que nos muestran como tal,  solo nos quedaría como alternativa sumergirnos mansamente en las aguas del miedo, de la indiferencia y de la desconfianza a todo lo que nos rodea, y es bueno
decirlo: es mas que claro que los que manejan ciertos hilos de esa “realidad” han logrado convencernos, no sin antes despojarnos hasta de la última gota de sensibilidad humana… y convencidos (o adormecidos) somos más dóciles y maleables. Nos hemos convertido en una inmensa manada creyendo cierta la historia que nos presentan cada minuto, cada hora, cada día, convenciéndonos  de que “solo existe lo que está en los medios” sin darnos demasiada cuenta que al hacerlo vamos asumiendo nuestra propia degradación siendo seres sin entidad,  modernos
desaparecidos o de lo contrario y si somos suficientemente “valientes” dedicamos nuestro tiempo a salir de las catacumbas del anonimato y empeñamos nuestro tiempo en hacernos palpables, en ser, en existir…y allá vamos, buscando alguna cámara que registre un instante: o somos los jóvenes violentos en las noches de alcohol desenfrenado, o prisioneros dentro de cuatro paredes televisadas soñando la fama, o cantores de cuanta cosa sea al servicio no de un sueño sino de un espectáculo que reparte los dividendos siempre en una misma dirección… y si acaso somos rebeldes y antisociales seremos capaces de colgarnos una bandera al hombro y subirnos al paravalancha y ser los mas bravos de los barras y tener la tranquilidad que en algún espacio del teatro dominguero estaremos presentes demostrando que existimos, que somos alguien, que nos tienen en cuenta, que existimos en una sociedad, que por imbecilidad e intereses nos amontonó en el rincón de trastos desechables a merced de cualquier mercader exitoso, simpático y si es famoso mucho mejor…