Lecturas

Posted by flacoblog | Posted in Utopías | Posted on 07-08-2009

Escrito por Néstor Sappietro

ojodenenarulitosLa limitación, en general, tiene que ver con una cuestión de tiempo y de espacio. Según hemos leído por ahí, esos dos parámetros (el tiempo y el espacio) esconden todos los secretos del Universo. Si alguien pretende anularnos empezará por achicarnos el espacio y acotarnos el tiempo hasta dejarnos arrinconados.

Un estudio aparecido en estos días revela que en Argentina el 58% de los alumnos de 15 años no tiene capacidades mínimas de lectura. Este deficiente nivel educativo se observa en chicos de hogares pobres, pero también en los entornos más favorables. La consecuencia de esta realidad termina siendo que solo 1 de cada 3 jóvenes está preparado para ingresar al mundo laboral.

Los pibes que sobreviven en un entorno empobrecido saben de esas limitaciones.
Ellos crecen arrinconados por las urgencias.
Cómo pensar en leer si hay que salir a buscar algo para poner en la mesa.
La pobreza, la implacable pobreza. La que arrincona, la que asfixia, la que empuja a millones de pibes a la marginación.
Ella maneja los tiempos y los espacios de los chicos que terminan exiliados del sistema educativo.
La soñada inclusión social por medio de la escuela queda cada vez más lejos en el contexto de las urgencias y el desamparo.

Sin embargo, hay otro dato que aparece en la información.
El deficiente nivel educativo también se observa en los entornos más favorables.
Los datos recientes afirman que 2 de cada 3 jóvenes no llegan a terminar la secundaria o tienen capacidades mínimas de lectura.
Cuando uno se pregunta por qué estos pibes que tienen un plato de comida asegurado también tienen capacidades mínimas de lectura, tiene que buscar la explicación en el abandono del área educativa en todos sus sectores.
No hay inversión en políticas educativas serias para que esos pibes estén preparados para el ingreso al mundo laboral. No interesa.
La idea parece ser consolidar un futuro para pocos y la desolación eterna para las mayorías.
Cada vez que el sistema educativo deja caer a un pibe lo está privando de la herramienta fundamental para la construcción de un pensamiento crítico.
Solo educándonos podemos decodificar nuestro entorno, vestir con palabras nuestro pensamiento y ser militantes de una sospecha saludable cuando escuchamos un discurso.

Por esas razones, es probable que a quienes toman decisiones sobre nuestro futuro, les venga bien arrancarle las palabras a nuestros pibes.
Según informó Idesa, un centro de estudios multidisciplinario sin fines de lucro especializado en temas económicos con orientación hacia los temas sociales, son múltiples y complejos los factores que explican el fracaso educativo pero pone el acento en un indicador. Durante la presente década, el crecimiento del gasto público fue destinando a asuntos que poco tienen que ver con la educación. La educación básica, al ser responsabilidad de las provincias, prácticamente no se ha beneficiado con ese crecimiento.
El resultado previsible fue la devaluación educativa.

Dos citas para terminar. La primera, pertenece al escritor Juan Filloy, quien señalaba hace una veintena de años que los argentinos utilizábamos solamente entre 800 y 1200 vocablos de una lengua cuya riqueza es de más de 70.000 palabras. Habría que sacar la cuenta ahora, con este sistema educativo malherido… Y la otra cita pertenece a Pablo Neruda, quien refiriéndose a la conquista decía: “Se llevaron el oro y nos dejaron el oro, se lo llevaron todo y nos dejaron todo, nos dejaron las palabras”…

Se nos ocurre agregar, con el permiso de don Pablo: “Guarda, según parece, ahora vienen por ellas”.

Sumas y Restas

Posted by flacoblog | Posted in Utopías | Posted on 06-08-2009

Escrito por Néstor Sappietro

chicoDebo admitir que nunca fui bueno para las matemáticas. No era lo mío. Cada examen se transformaba en un suplicio. Ecuaciones, derivadas, integrales… eran parte de un universo que me parecía inalcanzable. Sin embargo, tropezones mediante, me las arreglé para aprender lo necesario y fui atravesando las dificultades que cada año me ofrecía la materia.

Esto no pretende ser un mensaje de autoayuda, de esos que dicen “tú puedes, solo es cuestión de esforzarte”… No, nada está más lejos de las intenciones de esta crónica.
La vida está llena de cosas que nos quedan demasiado lejos, aunque bien vale buscarlas durante el tiempo que nos toque estar por acá.
De todas maneras, volviendo a las matemáticas, cuando escucho los argumentos que intentan justificar la causa por la cual millones de hogares en nuestro país subsisten en la pobreza y la marginación, empiezo a dudar acerca de mis conocimientos sobre sumas y restas alcanzados en la escuela.
Es entonces cuando recurro a don Raúl Scalabrini Ortiz, que con una sentencia muy sencilla me ayudó a comprender que los números en economía no son un tema tan complejo. Decía Scalabrini: “Estos asuntos de economía y finanzas son tan simples que están al alcance de cualquier niño. Solo requieren saber sumar y restar. Cuando usted no entiende una cosa, pregunte hasta que la entienda. Si no la entiende es que están tratando de robarlo. Cuando usted entienda eso, ya habrá aprendido a defender la patria en el orden inmaterial de los conceptos económicos y financieros”.
Entonces, aunque desde el gobierno insistan tratando de explicar las razones de un reparto de la riqueza tan desparejo, hagámonos el favor de no caer en la trampa. La desnutrición, la pobreza, la marginalidad no precisa de explicaciones científicas. No precisa licenciados en economía, ni derivadas, ni integrales, ni ecuaciones que busquen la incógnita. El abandono y los privilegios aparecen a simple vista. Con sumar y restar, alcanza y sobra.
Una rápida mirada de las cifras, alcanza para entender las causas de la ampliación de la brecha que separa a ricos y pobres. Concentración de riqueza, impunidad de los dueños del dinero y naturalización de la miseria.
Entre 2003 y 2008 el Tesoro nacional otorgó subsidios al sector privado por 41.800 millones de dólares y exenciones impositivas por otros 26.800, totalizando 68.600 millones de dólares. Esta cifra supera los 64.800 millones que el gobierno nacional invirtió en el mismo período en la suma de sectores como educación, cultura, ciencia y técnica, salud, agua potable y saneamiento, vivienda y desarrollo urbano, y en las transferencias directas a personas realizadas bajo los programas de promoción y asistencia social (el plan jefas y jefes de hogar, entre otros), el seguro de desempleo y los salarios familiares.
La reorientación de los fondos en cuestión habría permitido conseguir simultáneamente que todas las escuelas fueran hoy de doble jornada y una asignación por hijo de hasta 19 años de 2000 pesos anuales, aproximadamente.
De este modo se habrían dado pasos gigantescos para reducir la desnutrición, la indigencia y la pobreza, para mejorar la distribución del ingreso y para lograr un futuro posible para millones de argentinos.
Los asuntos de la economía “solo requieren saber sumar y restar”, decía Scalabrini, “cuando usted no entienda una cosa pregunte hasta que entienda. Si no la entiende lo están robando…”
Esa es la mejor de las explicaciones.
La cuenta es muy sencilla. Nos están robando el presente. Nos están arrancando el futuro. Los sectores privados amigos del Estado, se quedan con las porciones de salud, educación, asistencia social, vivienda y dignidad que le faltan a millones de familias.
Y eso, está claro hasta para mí, que nunca fui bueno para las matemáticas.