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	<title>Flaco`s Blog &#187; Utopías</title>
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	<description>Actualidad, ideas, opiniones y delirios desde el norte del sur</description>
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		<title>ESTÁ PROHIBIDO SOÑAR</title>
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		<pubDate>Wed, 13 Jan 2010 14:20:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>flacoblog</dc:creator>
				<category><![CDATA[Utopías]]></category>

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		<description><![CDATA[




Frei Betto
En el pasado, el futuro era mejor. Al menos para mi generación, la de los que tenían 20 años en la década de 1960 (Cuba, Che, Vietnam, bosanova, Cinema nuevo, Nouvelle vague, Beatles, tropicalismo, etc.).
¿Con qué sueñan los jóvenes de hoy? Mi generación soñó con el cambio del Brasil (castrado por el golpe militar [...]]]></description>
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<p style="font: normal normal normal 1.1em/1.3em verdana, arial, helvetica, serif; padding: 6px; margin: 0px;"><img class="alignleft" src="http://enrike45.files.wordpress.com/2009/05/prohibido2.jpg" alt="" width="336" height="223" />En el pasado, el futuro era mejor. Al menos para mi generación, la de los que tenían 20 años en la década de 1960 (Cuba, Che, Vietnam, bosanova, Cinema nuevo, Nouvelle vague, Beatles, tropicalismo, etc.).<br />
¿Con qué sueñan los jóvenes de hoy? Mi generación soñó con el cambio del Brasil (castrado por el golpe militar de 1964) y del mundo (congelado por la caída del muro de Berlín). La globocolonización neoliberal se cuidó de privatizar no sólo las empresas públicas y estatales, sino también los sueños. Los jóvenes ya no sueñan a escala nacional o planetaria, excepto en lo concerniente a la preservación de la naturaleza. Sueñan a escala individual y familiar: confort, riqueza, belleza y poder.</p>
<p style="font: normal normal normal 1.1em/1.3em verdana, arial, helvetica, serif; padding: 6px; margin: 0px;">¿Quién robó los grandes sueños? ¿Por qué el vocablo ‘utopía’ desapareció del lenguaje corriente y resulta sospechoso ante los ojos de los intelectuales europeos?</p>
<p style="font: normal normal normal 1.1em/1.3em verdana, arial, helvetica, serif; padding: 6px; margin: 0px;">El primero que habló de utopía (del griego utopos, ningún lugar) fue Hesíodo, poeta del siglo 8 a.C, en su famoso texto “Los trabajos y los días”. Evoca a los hombres que vivían como dioses, “sin preocupaciones en sus corazones, protegidos del dolor y de la miseria”. Nadie envejecía y, dotadas de “vigor incansable”, las personas disfrutaban las “delicias de los banquetes”. “No conocían las penas y vivían en paz y abundancia como señores de su tierra”.</p>
<p style="font: normal normal normal 1.1em/1.3em verdana, arial, helvetica, serif; padding: 6px; margin: 0px;">Hesíodo no alimentaba veleidades nostálgicas. Su texto se aproxima más a la literatura profética que a la idílica. La edad de oro había desaparecido porque los hombres “no fueron capaces de evitar la violencia imprudente entre sí y no querían honrar a los dioses”. Ahora, dice Hesíodo, al comparar la realidad con el sueño, no hay “ningún amor entre amigos o hermanos, como en el pasado. Los malandrines saquearán las ciudades unos de los otros y el poder hará que desaparezcan la ley y el pudor”.</p>
<p style="font: normal normal normal 1.1em/1.3em verdana, arial, helvetica, serif; padding: 6px; margin: 0px;">La palabra utopía fue acuñada por Tomás Moro en 1516, como título de su libro más conocido. Esa idea de que en tiempos antiguos había una sociedad perfecta y que nos toca a nosotros recuperarla está más acentuada en los hijos de la tradición judeocristiana. El mito bíblico del paraíso, exento de todo dolor y pecado, resuena fuerte en nuestro inconsciente. Lo que fue, será. Ni Marx logró librarse del paradigma bíblico. Su comunismo primitivo, inmune a la alienación y explotación, es la imagen de un pasado reflejado en el futuro: la construcción de la sociedad comunista, donde se dará la adecuación entre existencia y esencia del ser humano.</p>
<p style="font: normal normal normal 1.1em/1.3em verdana, arial, helvetica, serif; padding: 6px; margin: 0px;">¿En qué lugar de la Tierra sobrevive la utopía que, en el siglo 20, movilizó a millones de militantes dispuestos a dar la vida para que todos tuviésemos vida? El fundamentalismo islámico no se compara con el ardor de los jóvenes revolucionarios. Éstos querían cambiar el mundo, no imponer una creencia religiosa; buscaban implantar la justicia, no el predominio de una fe; deseaban una nueva sociedad, no la hegemonía de una religión; vislumbraban el éxito en la caída del poder opresor, no en la muerte coronada por el martirio.</p>
<p style="font: normal normal normal 1.1em/1.3em verdana, arial, helvetica, serif; padding: 6px; margin: 0px;">El socialismo fue la gran utopía de mi generación. Soñábamos con una sociedad en la que nadie estuviera amenazado por el hambre, la guerra, la explotación, la discriminación, la marginación. Rusia fue la primera en implantar, en 1917, el nuevo sistema esbozado en la crítica de Marx y Engels al capitalismo. En 1949 el gigante chino dio el mismo paso.</p>
<p style="font: normal normal normal 1.1em/1.3em verdana, arial, helvetica, serif; padding: 6px; margin: 0px;">Aunque el socialismo haya representado grandes avances en cuanto a los derechos sociales, no tardaron en repetirse las “desilusiones” de Hesíodo: los crímenes de Stalin, la Revolución Cultural china, el imperialismo político, la dictadura del proletariado reducida a la dictadura de los dirigentes del partido único, etc.</p>
<p style="font: normal normal normal 1.1em/1.3em verdana, arial, helvetica, serif; padding: 6px; margin: 0px;">Hanna Arendt, militante de izquierda alemana, al renegar de sus ideas revolucionarias cometió la equivocación de ver el marxismo y el fascismo como versiones diferentes del totalitarismo. Y esparció el pensamiento antiutópico, representado hoy en el Brasil por el PSDB y por el PT. De ese modo cerró el horizonte de la esperanza y reforzó el neoliberalismo.</p>
<p style="font: normal normal normal 1.1em/1.3em verdana, arial, helvetica, serif; padding: 6px; margin: 0px;">Para los adeptos al antiutopismo, que ya no creen en la sociedad poscapitalista, sí se da identificación entre este sistema y democracia. El capitalismo sería perverso en sus abusos, pero no en su esencia. Creen, por consiguiente, que es posible “humanizarlo”, sin darse cuenta de las conexiones entre Wall Street y Etiopía, el bienestar de los países escandinavos y la significativa presencia de su capital y de sus empresas en los países emergentes.</p>
<p style="font: normal normal normal 1.1em/1.3em verdana, arial, helvetica, serif; padding: 6px; margin: 0px;">Se sufre hoy de distropía, la utopía deteriorada, escepticismo y desencanto, que lleva a muchos a acomodarse tristes en su rincón. ¿Qué queda de esperanza cuando ya no creemos en líderes, partidos, doctrinas e ideologías? ¿Qué queda cuando, por nuestra parte, se cierran todas las puertas y ventanas? Queda la amargura, el desaliento, el rechazo del poder. Ése es el momento en que el sistema conmemora su victoria sobre nosotros. Vaciarnos de utopía, neutralizarnos, comprarnos, he ahí la táctica de quienes profesan el dogma de que “fuera del mercado no hay salvación”.<br />
Quien no sueña con la utopía corre el serio peligro de recurrir al sueño químico de las drogas, que siempre termina en pesadilla.</p>
<p style="font: normal normal normal 1.1em/1.3em verdana, arial, helvetica, serif; padding: 6px; margin: 0px;">[Autor de "Sinfonía universal. La cosmovisión de Theilhard de Chardin", entre otros libros]</p>
<p style="font: normal normal normal 1.1em/1.3em verdana, arial, helvetica, serif; padding: 6px; margin: 0px;">Traducción de J.L.Burguet</p>
<p style="font: normal normal normal 1.1em/1.3em verdana, arial, helvetica, serif; padding: 6px; margin: 0px;">* Fray dominico. Escritor.</p>
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		<title>Los niños, desterrados de su infancia</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Dec 2009 23:30:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>flacoblog</dc:creator>
				<category><![CDATA[Utopías]]></category>

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		<description><![CDATA[




Por Alberto Morlachetti

Con el 60 por ciento de nuestros niños viviendo en la pobreza podemos afirmar que nuestros pequeños han sido desterrados de su propia infancia. La niñez humilde, otrora un privilegio, fue llevada a los desiertos de la exclusión. Desafectados de todo afecto. Desafiliados de madre y padre. Condenados a unas pocas calles y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3>Por Alberto Morlachetti</h3>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-382" title="jaulacielo" src="http://flacosblog.com/wp-content/uploads/2009/12/jaulacielo.jpg" alt="jaulacielo" width="397" height="269" /></p>
<p>Con el 60 por ciento de nuestros niños viviendo en la pobreza podemos afirmar que nuestros pequeños han sido desterrados de su propia infancia. La niñez humilde, otrora un privilegio, fue llevada a los desiertos de la exclusión. Desafectados de todo afecto. Desafiliados de madre y padre. Condenados a unas pocas calles y a unas cuantas migas los convirtieron un poco adictos, un poco trabajadores, un poco delincuentes.</p>
<p>Hace unos días, en la ciudad de Santa Rosa, La Pampa, un pibe haciendo equilibrios en un techo, acechado de tanta maravilla que le acercaban las constelaciones y para que éstas no se hundieran en los rápidos de la nada, creyó que no habría cosa que se interpusiera entre él y su quimera de pájaros. En última instancia, &#8220;la muerte es el último país que un niño inventa&#8221;. Tenía 13 años, el pelo despeinado y las siempre ganas de reír.</p>
<p>El propietario de la vivienda presumió que tenía intenciones de robarle y le disparó en el lugar exacto de la muerte. Con el hecho ocurrido, la policía desplegó el argumento &#8220;el menor habría intentado llevarse una jaula de pájaros&#8221;. La vida de este chico fue rápida como un tajo. Mañana, en las hojas del tiempo, faltará una gota, irrepetible, necesaria para la renovación humana.</p>
<p>El sociólogo francés Alain Tourain nos señala que, hoy, la apelación a la igualdad y a la libertad aburre, porque el interés de la mayoría, en definitiva, se ve excitado por el consumo. En ese sentido, el llamado a mayores equidades es una regresión insoportable para los accionistas de la pobreza.</p>
<p>En lugar de transformar el actual modelo económico y social que omite generar condición humana se encuentran abocados a encontrar científicamente cuál es la clave genética diferencial de los niños de oro de los niños de cartón.</p>
<p>Mientras la actual administración del país tributa 25 niños pequeños a la muerte acabados de nacer (según el informe Estado Mundial de la Infancia-Año 2008-Unicef) por causas evitables, eufemismo para evitar decir hambre.</p>
<p>El Estado abre la boca y se traga a los pibes. Se los saca a la tierra, se los roba. Frágiles palabras las del amor.</p>
<p>La superación de la pobreza que sumerge a más de la mitad de nuestros niños y niñas compete a su sistema político.</p>
<p>Cuando las organizaciones populares pulseamos con el Estado para revertir esta tendencia no lo hacemos en nombre de compasiones que deteriora el contenido político de la lucha contra un sistema que produce pobreza y exclusión. Nosotros pujamos por derechos que se encuentran en la irrenunciable utopía de una sociedad de semejantes.</p>
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		<title>MUJER TRISTE</title>
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		<pubDate>Tue, 01 Dec 2009 03:43:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>flacoblog</dc:creator>
				<category><![CDATA[Utopías]]></category>

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		<description><![CDATA[

Una mujer camina sin mirar, por las calles ciudadanas, se esconde de los ojos que observan desde lejos o cerca, se esconde de ella misma para no ver lo que se avecina, lo que la espera. Tiene el temor instalado en su alma y enmarañado en cada fibra de su ser, temor e impotencia ante [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="padding-top: 0px; padding-right: 0px; padding-bottom: 15px; padding-left: 0px; text-align: left; margin: 0px;"><img class="aligncenter size-full wp-image-355" title="mujertriste" src="http://flacosblog.com/wp-content/uploads/2009/11/mujertriste1.jpg" alt="mujertriste" width="481" height="361" /></p>
<p style="padding-top: 0px; padding-right: 0px; padding-bottom: 15px; padding-left: 0px; text-align: left; margin: 0px;">
<p style="padding-top: 0px; padding-right: 0px; padding-bottom: 15px; padding-left: 0px; text-align: left; margin: 0px;">Una mujer camina sin mirar, por las calles ciudadanas, se esconde de los ojos que observan desde lejos o cerca, se esconde de ella misma para no ver lo que se avecina, lo que la espera. Tiene el temor instalado en su alma y enmarañado en cada fibra de su ser, temor e impotencia ante lo que vive: soledad, deprecio… y se va, se escapa de ella misma, del mundo que la observa y juzga. Quiere encontrar su paraíso prometido donde poder recostarse a contemplar simplemente amaneceres inundados de placeres, risas amontonadas que le van quedando archivadas vaya uno a saber donde, pero va….</p>
<p style="padding-top: 0px; padding-right: 0px; padding-bottom: 15px; padding-left: 0px; text-align: left; margin: 0px;">Me pregunto si es posible en estos tiempos construir mansamente un instante imaginario y dejarlo en el espacio esperando se convierta en realidad. Que se haga más palpable, más visible, parte nuestra del momento que es la vida y se eleve hacia el alto de este cielo amenazante y de allí vuelva convertido en mil fuegos ilusionados, grandes gotas de esperanza que rebalsen nuestra tierra y florezcan como tallos tan silvestres que de serlo se asemejan a un grito libertario…</p>
<p style="padding-top: 0px; padding-right: 0px; padding-bottom: 15px; padding-left: 0px; text-align: left; margin: 0px;">La mujer pequeña sigue andando… huyendo, intentando encontrar el refugio acogedor que la coloque donde siempre debió estar, en espacios apacibles donde el mundo que la mira sepa de su valor incalculable, del valor que ella misma ha olvidado sin saberlo, de las desdichas que la convirtieron en una fugitiva del tiempo.</p>
<p style="padding-top: 0px; padding-right: 0px; padding-bottom: 15px; padding-left: 0px; text-align: left; margin: 0px;">En cualquier calle seguramente podrás encontrarla, mirando sin ver, siguiendo los destellos de la estrella que le anuncian porvenires luminosos, placeres sin medida, y la vida ofrecida como regalo a su alma lacerada, a su corazón sin límites perceptibles ni cálculos egoístas. Simplemente buscando la belleza de un mundo que es esquivo, pero que en los recovecos mas oscuros e inhóspitos, guarda secretos que tienen propiedades suficientes para hacer de nuestra tierra un territorio que nos cobije tiernamente a todos exigiendo casi nada…</p>
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		<title>Los hipócritas</title>
		<link>http://flacosblog.com/los-hipocritas</link>
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		<pubDate>Fri, 20 Nov 2009 14:23:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>flacoblog</dc:creator>
				<category><![CDATA[Utopías]]></category>

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		<description><![CDATA[Koldo Campos Sagaseta


Los hipócritas no tienen rostro, apenas la sonrisa maquillada con que ensamblar la pose y la fachada para poder sumarse al carnaval y simular una apariencia humana.
Los hipócritas no tienen amigos, como mucho otros socios de embozos y emboscadas con quienes tramar complicidades y multiplicar los beneficios.
Los hipócritas no tienen sueños, quizás las [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a style="font-size: 11px; padding-left: 10px; font-style: italic; font-weight: bold; text-decoration: none; color: #0055ee; margin-left: -10px;" href="http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&amp;id=Koldo%20Campos%20Sagaseta&amp;inicio=0">Koldo Campos Sagaseta</a></p>
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-308" title="hipocrita" src="http://flacosblog.com/wp-content/uploads/2009/11/hipocrita1.jpg" alt="hipocrita" width="564" height="362" /></p>
<p>Los hipócritas no tienen rostro, apenas la sonrisa maquillada con que ensamblar la pose y la fachada para poder sumarse al carnaval y simular una apariencia humana.</p>
<p>Los hipócritas no tienen amigos, como mucho otros socios de embozos y emboscadas con quienes tramar complicidades y multiplicar los beneficios.</p>
<p>Los hipócritas no tienen sueños, quizás las alas rotas de tanto otear el suelo, si acaso la utopía a plazo fijo o la pesadilla del espejo cuando el tiempo se cobre los olvidos.</p>
<p>Los hipócritas no tienen palabras, únicamente voces de artificio, registros de fogueo con que acallar conciencias y maquinar coartadas.</p>
<p>Los hipócritas no tienen vergüenza, la extraviaron delante de sus ojos el día en que aprendieron a ignorarla para no exponerse más a verla.</p>
<p>Los hipócritas no tienen memoria ni conservan archivos de su infamia, que no hay verdad que no deba mentirse ni mentira que no pueda afirmarse.</p>
<p>Los hipócritas no tienen amor, sólo miedo a conocerse y a que los descubran, a que la vida reivindique su pulso y los pulmones dejen salir el aire.</p>
<p>Los hipócritas no tienen Dios, les basta darse golpes en el pecho invocando su nombre en el temor de que alguna vez los oiga.</p>
<p>Los hipócritas no tienen pasado, se conforman con negar las evidencias y esconder sus páginas en blanco, siempre cautivos de la farsa urdida pero a salvo del dictamen de la historia.</p>
<p>Lo único que, en una sociedad como la nuestra, tienen los hipócritas es&#8230; futuro.</p>
<p>Pero, eso sí, un futuro sin rostro, sin amigos, sin sueños, sin palabras, sin vergüenza, sin memoria, sin amor, sin Dios, sin pasado&#8230; sin futuro.</p>
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		<title>La Leona</title>
		<link>http://flacosblog.com/la-leona</link>
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		<pubDate>Thu, 19 Nov 2009 03:10:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>flacoblog</dc:creator>
				<category><![CDATA[Utopías]]></category>

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		<description><![CDATA[ 


Fiera acechante ante riesgos naturales de este tiempo, tierna madre cobijando sus cachorros y alimentando cada uno con lo mas puro de su ser. Mirada dulce y asesina en la espera de una presa que garantice un día más de vida, sin tiempos a la vista ni apuros que atraviesen sus entrañas apacibles ante [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><span style="line-height: normal; font-family: 'Arial Narrow'; font-size: medium;"> </span></p>
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;"><span style="line-height: normal; font-family: 'Arial Narrow'; font-size: medium;"><img class="size-full wp-image-299 aligncenter" title="2-leona_y_cachoro" src="http://flacosblog.com/wp-content/uploads/2009/11/2-leona_y_cachoro.jpg" alt="2-leona_y_cachoro" width="220" height="211" /></span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="line-height: normal; font-family: 'Arial Narrow'; font-size: medium;">Fiera acechante ante riesgos naturales de este tiempo, tierna madre cobijando sus cachorros y alimentando cada uno con lo mas puro de su ser. Mirada dulce y asesina en la espera de una presa que garantice un día más de vida, sin tiempos a la vista ni apuros que atraviesen sus entrañas apacibles ante el día que transita mansamente minuto a minuto&#8230; hora a hora&#8230;</span><br />
<span style="line-height: normal; font-family: 'Arial Narrow'; font-size: medium;"> </span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="line-height: normal; font-family: 'Arial Narrow'; font-size: medium;">En otros tiempos, y si pudiera hacerlo, elegiría ser lo que no es; internarse en los bosques impenetrables y recostarse al fresco del follaje tropical a descansar de su otra vida, de la que muchas veces la abruma, y tan solo intentar construir en su memoria la imágenes mas bellas que recuerda: el verde manso de las praderas en primavera, o los cerros encumbrados que tantas veces dieron lugar a sus aventuras mas conmovedoras y que dentro de sus inconciencia animal perduran y regresan cada tanto para alojarse en los sitios menos imaginables del recuerdo.</span><br />
<span style="line-height: normal; font-family: 'Arial Narrow'; font-size: medium;"> </span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="line-height: normal; font-family: 'Arial Narrow'; font-size: medium;">Ser meramente animal salvaje en estas tierras se le presente como nada, o como su destino natural no elegido, y el no asumirse concientemente ante esta realidad la convierte en un ser absolutamente libre, sin cadenas que la maniaten a un compromiso responsable.</span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="line-height: normal; font-family: 'Arial Narrow'; font-size: medium;">En los campos calientes del verano andará elevando su mirada hacia el cielo, cumpliendo sin descanso sus labores instintivas, recorriendo lentamente cada palmo de su vida, intentando cabalmente ser fiel a lo que indique su misión salvaje. </span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="line-height: normal; font-family: 'Arial Narrow'; font-size: medium;">Y aunque apunten certeramente las balas asesinas del prejuicio, y se empeñen en hacer que sus días se transformen en tortuosos, allí andará huyendo por tierras escarpadas, mirando como sonriendo el fracaso de todos los que empeñan sus vidas en segar un sueño, una esperanza, un instinto irracional que por serlo será siempre un intento noble de convertir sin saberlo, llantos en sonrisas, dolores en placeres. Y aunque tantas veces deba renunciar al propio goce, ella seguirá recorriendo su camino sin senderos demarcados, confiando en su intuición sabia que la guía desde tiempos remotos y la lleva a encontrarse con el centro mas preciado de la vida, mientras un mundo que la mira condenando, se encamina al abismo tal vez creyendo ser portadores de verdades absolutas.</span></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Al Papa le hace falta un poco de marxismo</title>
		<link>http://flacosblog.com/al-papa-le-hace-falta-un-poco-de-marxismo</link>
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		<pubDate>Mon, 16 Nov 2009 03:51:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>flacoblog</dc:creator>
				<category><![CDATA[Utopías]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Leonardo Boff *
La nueva encíclica de Benedicto XVI Caritas in Veritate del 7 de julio último es una toma de posición de la  Iglesia ante la crisis actual. El conjunto de las crisis que afectan a la humanidad y que conllevan amenazas severas sobre el sistema de la vida y su futuro, pediría [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Leonardo Boff *</p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-279" title="leonardo_boff3" src="http://flacosblog.com/wp-content/uploads/2009/11/leonardo_boff3.jpg" alt="leonardo_boff3" width="250" height="250" />La nueva encíclica de Benedicto XVI Caritas in Veritate del 7 de julio último es una toma de posición de la  Iglesia ante la crisis actual. El conjunto de las crisis que afectan a la humanidad y que conllevan amenazas severas sobre el sistema de la vida y su futuro, pediría un texto profético, cargado de urgencia. Pero no ha sido eso lo que hemos recibido sino una larga y detallada reflexión sobre la mayoría de los problemas actuales, que van desde la crisis económica al turismo, de la biotecnología a la crisis ambiental, y proyecciones sobre un Gobierno mundial de la globalización. El género no es profético, «el cual supondría un análisis concreto de una situación concreta» que posibilitaría emitir un juicio sobre los problemas a la vista en forma de denuncia-anuncio. Pero no está en la naturaleza de este papa ser profeta. Él es un doctor y un maestro. Elabora el discurso oficial del Magisterio, cuya perspectiva no viene de abajo, de la vida real y conflictiva, sino de arriba, de la doctrina ortodoxa que esfuma las contradicciones y minimiza los conflictos. La tónica dominante no es la del análisis, sino la de la ética, la de lo que deber ser.</p>
<p>Como no analiza la realidad actual, extremadamente compleja, el discurso magisterial permanece principista, equilibrista y se define por su indefinición. El subtexto del texto, lo no dicho en lo dicho, remite a una inocencia teórica que inconscientemente asume la ideología funcional de la sociedad dominante. Se nota ya al abordar el tema central ―el desarrollo― tan criticado hoy por no tener en cuenta los limites ecológicos de la Tierra. De esto la encíclica no dice nada. Su visión es que el sistema mundial se presenta fundamentalmente correcto. Lo que existen son disfunciones, no contradicciones. Ese diagnóstico sugiere la siguiente terapia, semejante a la del G-20: rectificaciones y no cambios, mejorías y no cambio de paradigma, reformas y no liberaciones. Es el imperativo del maestro: «corrección»; no el del profeta: «conversión».</p>
<p>Al leer el texto, largo y pesado, acabamos pensando: ¡qué bien le vendría al papa actual un poco de marxismo! Éste, a partir de los oprimidos, tiene el mérito de desenmascarar las oposiciones presentes en el sistema actual, sacar a la luz los conflictos de poder y denunciar la voracidad incontenida de la sociedad de mercado, competitiva, consumista, nada cooperativa e injusta. Ella representa un pecado social y estructural que sacrifica millones en el altar de la producción para el consumo ilimitado. Esto debería denunciarlo proféticamente el papa. Pero no lo hace.</p>
<p><span id="more-278"></span>El texto del Magisterio, olímpicamente por fuera y por encima de la situación conflictiva actual, no es ideológicamente «neutro» como pretende. Es un discurso reproductor del sistema imperante, que hace sufrir a todos especialmente a los pobres. No es cuestión de que Benedicto XVI lo quiera o no lo quiera, sino de la lógica estructural de su discurso magisterial. Por renunciar a un análisis crítico serio, paga un alto precio en ineficacia teórica y práctica. No innova, repite.</p>
<p>Y ahí pierde una enorme oportunidad de dirigirse a la humanidad en un momento dramático de la historia, a partir del capital simbólico de transformación y de esperanza contenido en el mensaje cristiano. Este papa no valora el nuevo cielo y la nueva Tierra, que pueden ser anticipados por las prácticas humanas, solamente conoce esta vida decadente, y por sí misma insostenible (su pesimismo cultural), y la vida eterna y el cielo que vendrán. Se aleja así del gran mensaje bíblico que tiene consecuencias políticas revolucionarias al afirmar que la utopía terminal del Reino de la justicia, del amor y de la libertad sólo será real en la medida en que se construyan y se anticipen, en los límites del espacio y del tiempo histórico, tales bienes entre nosotros.</p>
<p>Curiosamente, haciendo abstracción de nociones fideístas recurrentes («sólo a través de la caridad cristiana es posible el desarrollo integral»), cuando se «olvida» del tono magisterial en la parte final de la encíclica, habla de cosas sensatas como la reforma de la ONU, la nueva arquitectura económico-financiera internacional, el concepto de Bien Común del Globo y la inclusión relacional de la familia humana.</p>
<p>Parafraseando a Nietzsche: «¿cuánto análisis crítico es capaz de incorporar el Magisterio de la Iglesia?</p>
<p>* Nacido en Brasil en 1938, es uno de los fundadores de la Teología de la liberación. Fue una de las voces a las que el pontificado de Juan Pablo II obligó al silencio tras un proceso dirigido por el cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la  Congregación para la Doctrina de la Fe. Boff suele decir que la verdadera teóloga de la familia fue su madre -una mujer pobre capaz de conseguir que sus 10 hijos estudiaran y que se maravillaba de que los teólogos eclesiásticos no vieran a Dios, cuando ella, analfabeta, sí lo veía-. Franciscano, autor de más de 40 libros, dejó los hábitos del sacerdocio, pero no la Iglesia. Ha sido y sigue siendo una voz fundamental entre los pobres; una voz disidente que afirma que el nuevo Papa debería &#8220;tener más fe&#8221;, en contraposición al miedo</p>
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		<title>Desesperanzas</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Nov 2009 00:19:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>flacoblog</dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#8220;hoy me he levantado con el pié contrario,
demasiada sangre en el telediario,
una sola carta tengo en el buzón&#8230;..&#8221;   (de un tal Joaquín Sabina)

Miro casi como odiando estas teclas que a su vez me miran como burlándose de mi desesperanza, de la ausencia absoluta de certezas que certifiquen de algún modo que tiene sentido verme [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;"><strong><em>&#8220;hoy me he levantado con el pié contrario,<br />
demasiada sangre en el telediario,<br />
una sola carta tengo en el buzón&#8230;..&#8221;   (de un tal Joaquín Sabina)</em></strong><span style="font-family: sans-serif; font-size: xx-small;"><strong><em></em></strong></span></p>
<p><span style="font-family: sans-serif; font-size: x-small;"><img class="aligncenter size-full wp-image-264" title="Jm_soguero_Desesperanza" src="http://flacosblog.com/wp-content/uploads/2009/11/Jm_soguero_Desesperanza.jpg" alt="Jm_soguero_Desesperanza" width="400" height="244" /></span></p>
<p>Miro casi como odiando estas teclas que a su vez me miran como burlándose de mi desesperanza, de la ausencia absoluta de certezas que certifiquen de algún modo que tiene sentido verme parado en el mismo sitio donde estoy, donde me revuelco, donde intento absorver por mis poros cada gramo de ilusión que vuela por lo aires y se desvanece sin parecer mias, tuyas, nuestras&#8230;<br />
He pensado que tal vez las temperaturas de este Noviembre asesino incrementen un estado indecoroso, que añore las nives eternas que poblaban mis días de otro tiempo: las manos escondidas en dos bolsillos rotozos, la nariz rojiza y las ganas de perderme en un bar anejo a refugiarme en el calor apacible de unos leños, de una buena taza de café con amigos&#8230;<br />
He salido y me he perdido por las noches buscando encontrar el tesoro prometido, unas veces lo he hallado y otras mas he tenido que conformarme con baratijas que eran mucho y daban significado al sacrificio de la permanente búsqueda.<br />
y aún hoy lo sigo haciendo, un poco creyendo que los exploradores de los sueños no descansan (ni deberían hacerlo), es como una profesión que demanda la vida, mucho mas que un juramento hipocrático. Y me canso&#8230;, de intentar encontrar la belleza en un mundo agobiado de mentiras, de muertes injustas, de dolores sin remedio, y arremeto y continúo, buscando la belleza que refleja la mañana frente a un lago o el canto de un zorzal en mi ventana&#8230;<br />
Me he cansado de vestirme cada día con la misma ropa, disfrazarme de payaso, levantarme y pisar un suelo que me quema, encontrarme con los mismos dolores y las mismas impotencias&#8230; de buscar caminos, los caminos de un necio que por serlo sigue andando, confiando que el polvo de la senda depare nuevos destellos que transformen nuestro mundo en un territorio tierno simplemente para todos !</p>
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		<title>Carta a un joven internauta</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Nov 2009 01:29:34 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[
Frei Betto  -Adital-
Sé que pasas largas horas en el ordenador navegando por todos los rumbos disponibles. No te envidio la adolescencia. A tu edad yo me estaba iniciando en la militancia estudiantil y me inyectaba utopía en las venas. Ya había leído todo el Monteiro Lobato y me adentraba en las obras de Jorge Amado [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-235     aligncenter" title="internauta_karaway2k" src="http://flacosblog.com/wp-content/uploads/2009/11/internauta_karaway2k.jpg" alt="internauta_karaway2k" width="283" height="278" /></p>
<p style="text-align: left;">Frei Betto  -Adital-</p>
<p style="text-align: left;">Sé que pasas largas horas en el ordenador navegando por todos los rumbos disponibles. No te envidio la adolescencia. A tu edad yo me estaba iniciando en la militancia estudiantil y me inyectaba utopía en las venas. Ya había leído todo el Monteiro Lobato y me adentraba en las obras de Jorge Amado guiado por los &#8220;<em>Capitanes de arena</em>&#8220;.</p>
<p style="text-align: left;">No me atraía la televisión y después del almuerzo me juntaba con mi pandilla en la calle, entregado a las emociones de amoríos juveniles, o me sentaba con mis amigos en la barra de una sangüichería para hablar del Cinema Nuovo, de la bossa nova -porque todo era nuevo- o de las obras de Jean Paul Sartre.</p>
<p style="text-align: left;">Sé que Internet es una inmensa ventana al mundo y a la historia, y suelo parafrasear diciendo que Google es mi pastor y nada me ha de faltar…</p>
<p style="text-align: left;">Lo que me preocupa de ti es la falta de síntesis cognitiva. Al ponerte ante el ordenador recibes una avalancha de informaciones y de imágenes, al igual que las oleadas de lava de un volcán se precipitan sobre una aldea. Sin tener claridad acerca de lo que realmente suscita tu interés, no consigues transformar información en conocimiento ni entretenimiento en cultura. Mariposeas por interminables sitios, mientras que tu mente navega a la deriva cual barca sin remos llevada al capricho de las olas.</p>
<p style="text-align: left;">¿Cuánto tiempo pierdes recorriendo sitios de conversación insulsa? Sí, está bien intercambiar mensajes con los amigos; pero al menos conviene saber qué decir y qué preguntar. Es excitante perderse por los corredores virtuales de personas anónimas acostumbradas al juego del escondite. ¡Pero cuidado! Esa joven que te fascina con tanto palabrerío picante quizás no pase de ser un viejo pedófilo que, encubierto por el anonimato, se disfraza de beldad. Desconfía de quien no tiene nada que hacer, excepto atrincherarse durante horas en la digitación compulsiva a la caza de incautos que se dejan encandilar por mensajes eróticos.</p>
<p style="text-align: left;">Haz buen uso del Internet. Úsalo como herramienta de investigación para profundizar en tus estudios; visita los sitios que emiten cultura; conoce la biografía de personas que admiras; consulta la historia de tu época preferida; mira las increíbles imágenes del Universo captadas por el telescopio Hubble; escucha sinfonías y música pop.</p>
<p style="text-align: left;">¡Pero cuida tu salud! El uso prolongado del ordenador puede causarte lesiones en las manos por el esfuerzo repetitivo (leer) y volverte sedentario, obeso, sobre todo si, al lado del teclado, mantienes una botella de refresco y un paquete de papas fritas…</p>
<p style="text-align: left;">Cuida la vista, aumenta el tipo de las letras, deja que tus ojos se distraigan periódicamente en algún paisaje que no sea la simple pantalla del monitor.</p>
<p style="text-align: left;">Presta atención: no hay comida gratis. No te engañes con la idea de que el ordenador te cuesta apenas el consumo de energía eléctrica, la mensualidad del proveedor y el acceso a Internet. Lo que mantiene en funcionamiento esta máquina en la que estoy redactando este artículo es la publicidad. Fíjate que aparecen anuncios por todos los rincones. Ellos enmarcan el Google, las noticias, la Wikipedia, etc. Es la polución consumista al acecho de nuestro inconsciente.<br />
<span id="more-234"></span><br />
No te dejes esclavizar por el ordenador. No permitas que robe tu tiempo de descanso, de leer un buen libro (de papel, no virtual), de convivencia con tu familia y tus amigos. Somételo a tu ritmo de vida. Ponlo a funcionar sólo algunas horas al día. Vence el arrebato que él provoca en muchas personas.</p>
<p style="text-align: left;">Y no te dejes engañar. Nunca la máquina será más inteligente que el ser humano. Ella contiene millones de informaciones, pero no sabe nada. Es capaz de vencer en el ajedrez, pero porque alguien semejante a ti y a mí la programó para jugar. Exhibe las mejores películas y nos permite escuchar las músicas más emocionantes, pero nunca se deleitará con el amplio menú que nos ofrece.</p>
<p style="text-align: left;">Si prefieres la máquina a las personas y la usas como refugio de tu aversión a la sociabilidad, te recomiendo que busques un médico; porque tu autoestima está muy baja y el ordenador nunca dirá que tienes que tratarlo como si fuera un virus. O tu autoestima alcanzó las nubes y crees que no existen personas a tu altura, que es mejor quedarse solo.</p>
<p style="text-align: left;">En ambas hipótesis estás siendo canibalizado por el ordenador. Y poco a poco te transformarás en un ser meramente virtual. Lo que no es ninguna virtud; antes bien la comprobación de que ya sufres de una enfermedad grave: el síndrome del onanismo electrónico.</p>
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		<title>Socialismo significa crítica de la cultura del poder</title>
		<link>http://flacosblog.com/socialismo-significa-critica-de-la-cultura-del-poder</link>
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		<pubDate>Thu, 20 Aug 2009 08:33:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>flacoblog</dc:creator>
				<category><![CDATA[Utopías]]></category>

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		<description><![CDATA[Marcelo Colussi
Rebelión


Hasta ahora la historia nos demuestra que los seres humanos nos movemos en muy buena medida por el afán de poderío. De lo cual puede desprenderse, quizá con cierta ligereza, o con cierta mirada pesimista sobre nuestra condición, que estamos irremediablemente condenados a seguir repitiendo ese molde. El colmo de ese pesimismo lo presenta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>Marcelo Colussi</div>
<div>Rebelión</div>
<div><img class="aligncenter size-full wp-image-182" title="cuba" src="http://flacoblog.files.wordpress.com/2009/08/cuba.jpg" alt="cuba" width="442" height="295" /></div>
<div></div>
<div>Hasta ahora la historia nos demuestra que los seres humanos nos movemos en muy buena medida por el afán de poderío. De lo cual puede desprenderse, quizá con cierta ligereza, o con cierta mirada pesimista sobre nuestra condición, que estamos irremediablemente condenados a seguir repitiendo ese molde. El colmo de ese pesimismo lo presenta José Saramago, cuando no encontrado salida a todo esto llega a concluir entonces: <em> &#8220;No nos merecemos mucho respeto como especie&#8221; </em> . La constatación tan interminablemente repetida del abuso del poder por parte de quien lo dispone –aún en el campo de la izquierda– podría llegar a permitirnos sacar esa conclusión. Estaríamos casi tentados de afirmar, por tanto, que &#8220;eso no tiene arreglo&#8221;.</div>
<div id="TextoNoticia" style="font-size:13px;">
<p>Pero si efectivamente está en la esencia humana esta &#8220;dialéctica del amo y del esclavo&#8221;, si eso es parte definitoria de nuestra condición, ¿para qué seguir luchando por un mundo de mayor equidad? El estudio de la historia o de cualquier interrelación nos confronta con que la lucha en torno al poder cuando se encuentran dos personas, o dos colectivos, surge con pasmosa facilidad. ¿Autoriza ello a ver en esa repetición una matriz de origen biológico? ¿Cómo poder afirmar que la violencia, el afán de poderío, la dominación sean de orden genético? Si una lectura darwinista de la historia humana pude llegar a esa conclusión –justificando, de ese modo, la existencia de &#8220;razas superiores&#8221; y una presunta selección natural de los &#8220;mejores&#8221;– una visión más amplia de nuestra condición debe apuntar a otra cosa. ¿O acaso podemos avalar un triunfo de &#8220;superiores&#8221; sobre &#8220;inferiores&#8221;?</p>
<p>Hasta ahora, al menos, más allá de la ilusión positivista de cierta tendencia tecnocrática que busca un sustrato bioquímico para explicar toda la complejidad de lo humano, no se ha podido aislar ninguna sustancia específica que dé cuenta de estos fenómenos. Puestos a interactuar niños pequeños de distintas etnias cuando recién están comenzando a hablar, cuando aún no tienen incorporada toda su carga cultural, ninguno discrimina a otro ni lo mira &#8220;desde arriba&#8221;. Eso llegará luego: los adultos nos encargamos de transmitírselo. ¿Por qué resignarnos entonces ante una supuesta tendencia natural que nos compele a comernos unos a otros?</p>
<p>Anida ahí un error que, si no lo corregimos con fuerza, puede llevarnos a la entronización del individualismo –cosa que hace con absoluta naturalidad el capitalismo, premiando al &#8220;ganador&#8221;, que no es otro que el más fuerte que se impone con brutalidad sobre los más débiles–, o puede llevarnos, por otro lado, a la resignación.</p>
<p>Decimos &#8220;el capitalismo&#8221;, pero podríamos hacerlo extensivo a cualquier sociedad de clases. Desde que sabemos de la existencia de sociedades estratificadas donde unos mandan usufructuando el trabajo de otros, los cuales trabajan y obedecen (desde el inicio de las primeras sociedades agrarias sedentarias, para fijarlo de algún modo en el tiempo, aproximadamente unos 10.000 a 12.000 años atrás), desde ahí se viene repitiendo esta situación. Dialéctica del amo y del esclavo donde un grupo decide sobre la vida de otro con distintos grados de violencia, de crueldad, desde ser el dueño por entero de la vida de ese otro, hasta el pago de un salario supuestamente consensuado entre ambas partes por una cantidad de horas de trabajo. Esa historia no nos ofrece sino explotación de unos sobre otros, aprovechamiento, falta de solidaridad, violencia, crudeza. Matriz ésta que se reitera muy frecuentemente en todas las relaciones humanas: entre géneros, entre generaciones, entre distintas culturas. Y viendo con objetividad ya sea la historia o la dinámica interhumana en un corte puntual aquí y ahora, ello pareciera poder dejar extraer la conclusión que así es nuestra condición sin más. Si podemos hacer eso: torturar, engañar, matar, sin dudas que –más allá de una visión pesimista– eso se muestra como nuestro destino. De ahí a la conclusión que no tenemos remedio como especie, sólo un paso.</p>
<p>Y a ello podríamos agregar que los intentos de construir un nuevo sujeto en los balbuceantes socialismos del siglo XX no lograron superar con creces esos patrones de violencia. La codicia y la mezquindad siguieron todavía incorporadas a las características comunes de los ciudadanos, más allá de las buenas intenciones de transformación. ¿Hay que resignarse entonces? ¿No es posible el cambio? ¿Habrá que contentarse que lo máximo a lo que podemos aspirar es a un crecimiento enorme de la productividad y a una más equitativa repartición de la riqueza que generemos, resignándonos a que siempre habrá uno &#8220;más listo&#8221; que manejará a los &#8220;más tontos&#8221;? ¿No hay alternativa? ¿Es cierto que <em>&#8220;no nos merecemos mucho respeto como especie&#8221;</em> entonces? ¿No es posible la equidad total, la horizontalidad? ¿Habrá siempre quien, en nombre de lo que sea, &#8220;mire desde arriba&#8221; a otro?</p>
<p>Por esa vía, el punto máximo de desarrollo aspirable sería la socialdemocracia. Sin dudas que los pocos países con políticas socialdemócratas viven bien, con abundancia y equidad. Ahí están unas cuantas sociedades del norte de Europa dando el ejemplo: ordenadas, felices, racionales. Pero la estructura del mundo no permite que todos seamos Suecia, o Noruega o Canadá. Además, la bonanza de las socialdemocracias presupone un Tercer Mundo históricamente explotado. ¿Podría algún país africano o centroamericano repetir el modelo socialdemócrata nórdico en las condiciones actuales? ¿Cómo? Las deudas externas que religiosamente deben pagar esas sociedades empobrecidas van a parar también a las socialdemocracias. Así es fácil gozar la vida…y tener equidad. Pero si hablamos de &#8220;otro mundo posible&#8221;, hablamos de igualdad para todos, absolutamente para todos y todas en total paridad. Es decir: hablamos de una verdadera democratización e igualación de los poderes, para todos, no sólo para los blancos.</p>
<p><span id="more-181"></span>Cuando nos referimos al sujeto humano tenemos como referente esto que las distintas sociedades clasistas basadas en la diferenciación entre poderosos y oprimidos han venido dando como resultado hasta ahora. Nos es relativamente más fácil entender la lógica de una sociedad antigua –la egipcia, los fenicios, los mayas– porque nos resulta familiar poder imaginar qué sentiría un amo o un esclavo (aunque la reflexión la hagamos ahora y no seamos, en sentido estricto, ni faraones ni esclavos. Sin embargo, intuimos de qué se trata la relación). Pero nos resulta incomprensible, o al menos mucho más lejana de nuestros códigos, una sociedad del neolítico, o alguna de los pequeños grupos que aún hoy existen sobreviviendo como en ese entonces –los indígenas amazónicos, o los habitantes originarios de Australia–. ¿Cómo entender desde nuestra cosmovisión una sociedad de puros iguales, homogénea, horizontal? Nuestra matriz, hoy día, es forzosamente esa visión de jerarquías, patriarcal, vertical. De ahí que nos suene extraño aún –y por tanto cueste tanto– establecer relaciones de total horizontalidad, de absoluta paridad. Aunque en las experiencias socialistas intentemos llamar a los dirigentes con el apelativo de &#8220;camarada&#8221;, en la realidad cotidiana el &#8220;camarada ministro&#8221; o el &#8220;camarada alcalde&#8221; sigue aún gozando de privilegios que los &#8220;camaradas comunes&#8221; no tienen. ¿Significa eso que nunca cambiará esa dinámica?</p>
<p>Seguramente no podemos esperarnos un paraíso de la sociedad humana. No somos ángeles. Pero podemos hacer algo para que no sea un infierno. Y hoy, más allá de una porción minúscula que vive en la opulencia manejando la vida de las grandes masas, y fuera de un no más del 15 % de la población mundial que puede ser considerada clase media, con acceso a aceptables cuotas de confort y seguridad, para la más amplia mayoría de la Humanidad la vida es un infierno. El socialismo, si bien tuvo un inicio en el siglo XX que debe ser criticado por autoritario y vertical (en alguna medida, también un infierno), sigue siendo aún una fuente de esperanza. Del capitalismo nada se puede esperar.</p>
<p>Pero la duda –por decirlo de alguna manera, o el temor, o preocupación– se plantea cuando intentamos revisar los supuestos que ha venido desarrollando el socialismo. Si consideramos el proceder de muchos de los cuadros revolucionarios, o incluso la conducta de los ciudadanos, los camaradas de a pie, dentro de las experiencias socialistas, se abren interrogantes: ¿se podrá prescindir de esta cultura del &#8220;mirar desde arriba&#8221; a otro? A veces sucede esta horizontalidad, este espíritu de solidaridad y de desprendimiento, pero en muchísimos casos, más allá de la declaración de principios y del uso de consignas que sitúan en el &#8220;club&#8221; de la izquierda, se siguen manteniendo privilegios irritantes, actitudes despóticas, el convencimiento que hay algunos con derecho a &#8220;mirar desde arriba&#8221; a otros.</p>
<p>¿Por qué los camaradas médicos cubanos cuando están fuera de la isla &#8220;arrasan&#8221; con las mercaderías que no se consiguen en su país? ¿Son menos &#8220;revolucionarios&#8221; por eso? Seguramente no, pero todas estas actitudes nos indican que quizá el meollo mismo de lo humano es muy difícil de transformar: si somos herederos de la cultura que nos constituye en lo más hondo de nuestro ser –machistas, patriarcales, verticalistas, competitivos, belicistas, y en estos últimos años, capitalismo mediante, impúdicamente consumistas– todo eso no se va a terminar por decreto. La cuestión, en todo caso, es: ¿cambiará? ¿Qué hay que hacer para que cambie? ¿Cómo desarmar la cultura del poder que nos constituye?</p>
<p>Hoy día podemos hablar de los seres humanos criados en este modelo histórico, dado que sólo hemos conocido estos patrones. Por eso la dificultad que apuntábamos para entender otros modelos sociales &#8220;primitivos&#8221;, sin clases sociales, la pura horda original. Las sociedades clasistas quedamos irremediablemente lejos de esa experiencia, y los modelos progresistas que hemos inventado todavía tienen muy cerca la matriz del &#8220;triunfador&#8221;, del éxito individual sobre y contra el bien común. Si no, no sería tan fácil que muchas cooperativas terminen siendo pequeñas empresas lucrativas privadas olvidándose de la filosofía que las impulsa. O no hubiera sido tan fácil la restauración de la cultura capitalista en Rusia, o en China, donde hoy se premia como el gran logro la picardía para hacer fortuna no importa a qué precio olvidando principios levantados hace apenas unos años. Invocar un llamado al amor para construir el socialismo, la nueva sociedad y el nuevo sujeto, queda corto. Sabemos que el amor es básicamente narcisista y no nos sobra; más bien nos sale con cuentagotas. Es difícil, cuando no imposible, amar incondicionalmente al prójimo. Pero no se trata de amarlo sino de respetarlo. Esa es la clave que puede cambiar la actitud. Nadie está obligado a amar a nadie por decreto; pero la sociedad sí obliga a respetarnos. Si logramos establecer una comunidad donde todos verdaderamente nos sentimos pares, iguales, aunque no nos &#8220;amemos&#8221;, sí podremos convivir con mayores cuotas de solidaridad social. Aunque no somos ángeles, ¿quién dijo que estamos obligados por naturaleza a explotar al otro? Si nos preparamos para esa cultura de la más absoluta igualdad, ¿por qué no podríamos superar la dudosa noción del amor incondicional para forjar una cultura del respeto? Porque en nombre del amor se pueden cometer las peores atrocidades, no olvidarlo. Ahí están todas las guerras religiosas, por ejemplo, las más despiadadas y crueles de la historia para demostrarlo. O la Santa Inquisición …por amor.</p>
<p>Ningún sustrato bioquímico podrá explicarnos por qué ese afán de poderío. Es nuestra matriz social, cultural, psicológica, la que nos hace así. De lo que se trata, entonces, es de construir otra matriz que dé como resultado otro tipo de sujeto. Aunque, claro está, esa construcción no podrá ser nunca una imposición por vía de decreto. Hay que forjarla. Y ese es el reto que tiene el socialismo.</p>
<p>En Rusia, siete décadas después de la revolución bolchevique, hay gente que sigue buscando el retorno del zarismo y pensando en la gran patria de los rusos blancos. ¿Pasó en vano la revolución? Y en Cuba una enorme cantidad de población profesa con devoción la santería. ¿Puede decirse que fracasó la revolución? En Venezuela, con un proceso de transformación socialista en marcha, por cierto muy reciente aún, siguen siendo un símbolo nacional las Miss Universo y las mujeres con pecho siliconado, y muchísima población –incluidos funcionarios de gobierno– continúan adorando los más rancios valores capitalistas, desviviéndose por el vehículo lujoso con un chofer que les abra la puerta y cambiando divisas en el mercado paralelo. ¿No está funcionando la Revolución Bolivariana entonces? Todo esto no nos habla de un fracaso de los ideales socialistas. Nos habla, en todo caso, del peso fenomenal de la historia, de las tradiciones, de la cultura. Como brillantemente lo expresó Einstein: <em>&#8220;es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio&#8221;</em>.</p>
<p>El desafío es cambiar esa historia. Eso es la revolución. Si nos tomamos en serio lo de las utopías, pues de eso se trata entonces: no sólo transformar las relaciones políticas, cambiar las reglas de juego de las relaciones sociales; no sólo repartir con equidad el producto del trabajo humano. Se trata, junto a todo ello, y quizá más que ello, de transformar la historia misma, las matrices que nos determinan como sujeto.</p>
<p>Es ahí donde entra a jugar un papel clave el tema de la autocrítica de nuestra humana condición. ¿Estamos acaso, tal como lo pretendería el darwinismo social, condenados a una lucha a muerte los unos contra los otros? ¿O nuestra &#8220;naturaleza&#8221; va de la mano de las condiciones culturales? ¿Por qué cuesta tanto superar los vericuetos del poder? Nuestra condición finita y deficiente nos lleva a acercarnos al ámbito del ejercicio del poder como alternativa para superar esa pequeñez originaria. ¿Puede superarse la idea del poder como sinónimo de beneficio propio a base del sacrificio de otro? ¿Es cierto que el que manda, manda; y si se equivoca… vuelve a mandar? ¿Qué habrá que hacer para superar todo esto?</p>
<p>El trabajo es arduo, enorme. Es transformar toda una cultura que lleva hoy un peso ancestral en sus espaldas con una importancia definitoria, y que con las nuevas tecnologías que generó el capitalismo (léase: guerra psicológico-mediática, guerra de cuarta generación, como la llamaron los estrategas militares estadounidenses) se impuso por todo el globo, y en muchos casos, haciéndose atractiva. Si no, los camaradas cubanos no arrasarían las tiendas buscando esos productos &#8220;seductores&#8221; toda vez que tienen oportunidad al salir de la isla. Lo cual nos lleva a un tema no menos trascendente.</p>
<p>La cultura del consumo a que dio lugar el capitalismo mercantil es insostenible –se produce no sólo para satisfacer necesidades sino, ante todo, para <em>vender</em>, para obtener lucro económico–. En función de ese modelo de desarrollo el planeta se está empezando a poner en serio riesgo. La progresiva falta de agua dulce, la degradación de los suelos, los químicos tóxicos que inundan el globo terráqueo, la desertificación, el calentamiento global, el adelgazamiento de la capa de ozono que ha aumentado por 13 la incidencia del cáncer de piel en estos últimos años, el efecto invernadero negativo, el derretimiento del permagel son todas consecuencias de un modelo depredador que no tiene sustentabilidad en el tiempo. ¿Cuánto más podrá resistirse esta devastación de los recursos naturales? Las sociedades agrarias &#8220;primitivas&#8221;, o inclusive las tribus del neolítico que aún se mantienen, son mucho más racionales en su equilibrio con el medio ambiente que el modelo industrialista consumidor de recursos no renovables. Si buscamos un nuevo mundo, una nueva ética, nuevos y superadores valores, la cultura del consumo debe ser abordada con tanta fuerza revolucionaria como las injusticias sociales. Pero ahí está el problema justamente: tanto ha calado esta cosmovisión del consumo hedonista que se hace muy difícil atacarlo, desarmarlo. Y el &#8220;hombre nuevo&#8221; todavía no pudo sacudirse esa carga cultural. ¿Podremos construir una cultura alternativa al consumo industrial fabuloso sin volver a las cavernas, aprovechando el confort que brindan las nuevas tecnologías traídas por la industria capitalista y la moderna ciencia occidental?</p>
<p>Se abre allí otro desafío, por cierto. ¿Somos más revolucionarios porque no tomamos Coca-Cola, o es más compleja que eso la lucha contra el patrón consumista? Sin dudas es más compleja, y por tanto, más difícil que mantener una consigna. Esa cultura milenaria de la dialéctica del amo y del esclavo que constituye nuestras relaciones, esa cultura de la búsqueda del poder como fin en sí mismo, esa creencia ancestral en que hay &#8220;superiores&#8221; e &#8220;inferiores&#8221;, eso da como resultado también una cultura del poder sobre la naturaleza. En el mundo de la industria moderna la naturaleza dejó de ser parte del cosmos del que somos parte para pasar a ser recurso explotable. El marxismo clásico no pudo ir más lejos de esa visión estrecha; por eso hoy la crítica del consumismo irracional es tan imprescindible como la lucha contra las injusticias. El planeta no es la &#8220;cantera a explotar&#8221;, el &#8220;bosque a arrasar&#8221; sino parte de nuestra realidad compleja; si lo destruimos, nos destruimos a nosotros mismos. Si lo vemos sólo como lucro económico, ahí están los resultados con la catástrofe ecológica que ese modelo generó. Obviamente, si la consideramos con detenimiento, esa idea de progreso científico-técnico no parece tan &#8220;desarrollada&#8221;. De ahí que pueda entenderse el pesimismo de Saramago.</p>
<p>Vemos, entonces, que la tarea transformadora de la revolución socialista es titánica. Lo es porque más difícil que cambiar el mapa político de un país –desplazar a una minoría de la casa de gobierno, armas en mano incluso–, muchísimo más difícil que eso –y nadie dijo que eso fuera fácil– es aún cambiar el sujeto humano. Pero ahí está el desafío. Educación, formación ideológica, autocrítica, revisión de la historia, discusiones, liberar la creatividad, la imaginación al poder… los pasos para lograr esa monumental empresa son muchos, diversos, variados. Hablamos de &#8220;hombre nuevo&#8221;; ideal genial, sin dudas. Mas ¿no se filtra allí ya desde el vamos un prejuicio machista? ¿No es de la mayor arrogancia machista identificar la especie en su conjunto con sólo su mitad? ¿Los seres humanos somos todos hombres?</p>
<p>Hoy, después de las primeras experiencias del pasado siglo y teniendo claro los límites de nuestra condición, probablemente estamos en mejores condiciones para avanzar por ese camino. Si hablamos de un nuevo socialismo del siglo XXI –que no desconoce las bases sentadas en el XIX ni las primeras experiencias del XX– es para superar viejos errores y llegar con éxito al XXII.</p>
<p>La ruta misma de la revolución socialista debe guiarse por lo que acertadamente proponía Gabriel García Márquez: luchar para <em>&#8220;q</em> <em> ue ningún ser humano tenga derecho a mirar desde arriba a otro, a no ser que sea para ayudarlo a levantarse </em><em> &#8221; </em> . Hasta que eso no sea realidad, debemos seguir luchando, porque si no, la revolución no habrá triunfado.</div>
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		<title>Un círculo vicioso mortal (Somos pasajeros de un avión en vuelo ciego)</title>
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		<pubDate>Sat, 08 Aug 2009 08:05:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>flacoblog</dc:creator>
				<category><![CDATA[Utopías]]></category>

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Estamos todos sentados encima de paradigmas civilizacionales y económicos fallidos. Es lo que nos revela la actual crisis global con sus varias ramificaciones. A corto y a medio plazo no hay nada que se presente como consistente. Somos pasajeros de un avión en vuelo ciego. Lo que se ofrece es hacer correcciones y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img class="aligncenter size-medium wp-image-138" title="Mundo-Mejor_1_0" src="http://flacoblog.files.wordpress.com/2009/08/mundo-mejor_1_0.png?w=300" alt="Mundo-Mejor_1_0" width="417" height="230" />Leonardo Boff (Koinonía)</strong></p>
<p>Estamos todos sentados encima de paradigmas civilizacionales y económicos fallidos. Es lo que nos revela la actual crisis global con sus varias ramificaciones. A corto y a medio plazo no hay nada que se presente como consistente. Somos pasajeros de un avión en vuelo ciego. Lo que se ofrece es hacer correcciones y controles a la Keynes, que en el fondo son cambios en el sistema, pero no cambios del sistema. Pero es el sistema lo que resulta realmente insostenible, incapaz de ofrecer un horizonte prometedor para la humanidad.</p>
<p>Por eso, se demanda otro sistema y otro paradigma de habitar este pequeño, viejo, devastado y superpoblado planeta. Es urgente porque el tiempo del reloj corre en contra nuestra y tenemos poca sabiduría y escaso sentido de cooperación.</p>
<p>Por causa de los intereses de los poderosos, que no hacen lo necesario para evitar lo fatal, las soluciones que están siendo puestas en marcha en el mundo van en la línea de «más de lo mismo». Esto es absolutamente irracional, pues ha sido ese «mismo» lo que nos ha llevado a la crisis, que puede evolucionar hacia una tragedia completa.</p>
<p>Estamos, pues, enredados en un círculo vicioso letal. Les guste o no a los economistas -los «salvadores» del mundo-, tenemos a la vista dos puntos muertos: uno humanitario y otro ecológico. El primero es de naturaleza ética: la conciencia planetaria, surgida como consecuencia de la globalización, suscita la pregunta: ¿cuánta inhumanidad y crueldad aguanta el espíritu humano cuando verifica que el 20% de las personas consume el 80% de toda la riqueza de la Tierra, condenando al resto a la cruz de la desesperación, acorralada por los límites de la supervivencia? ¿Aceptará el veredicto de muerte sobre ella&#8230; o se resistirá, se indignará y finalmente se rebelará por instinto de supervivencia? El ideal capitalista de crecimiento ilimitado en un planeta limitado ya no se puede seguir proponiendo o sólo bajo una gran violencia.</p>
<p>El segundo es el límite ecológico. El capitalismo creó la cultura del consumo y del desperdicio, cuyo prototipo es la sociedad norteamericana. Generalizar esta cultura —ya se han hecho los cálculos― necesitaría dos o más Tierras semejantes a la nuestra, lo que hace el proyecto irrealizable. Por otra parte, hemos llevado al límite los recursos y servicios de la Tierra y los sobrepasamos en un 40%. Todas las energías alternativas a la fósil, manteniendo el consumo actual, cubrirían solamente el 30% de la demanda global. Como se ve, dentro del mismo modelo, somos un sapo que se va cociendo lentamente sin posibilidad de salirse de la olla.</p>
<p>Hay tres propuestas creativas: la economía solidaria, que no se guía por el objetivo capitalista de maximización del lucro ni por su apropiación individual; el cambio de monedas regionales, y la tercera es la de la biocivilización y la Tierra de la Buena Esperanza, del economista polaco que dirige un centro de investigación sobre Brasil en Paris: Ignacy Sachs. Esta propuesta da un lugar central a la vida y a la naturaleza, considerando a Brasil el lugar donde se anticipa. Las tres son posibles, pero todavía no han acumulado fuerza suficiente para ser hegemónicas.</p>
<p>Ellas tal vez podrían salvarnos. ¿Pero tendremos tiempo hábil? Bien decía Gramsci: «lo viejo no acaba de morir y a lo nuevo le cuesta nacer». No se desmonta una cultura de un día para otro. Quien está acostumbrado a comer filete de lomo, difícilmente se resignará a comer huevo.</p>
<p>Mi sentimiento del mundo dice que vamos al encuentro de una formidable crisis generalizada que nos llevará al límite de la supervivencia. Cuando el agua nos llegue a la nariz, haremos todo para salvarnos. Posiblemente seremos todos socialistas, no por ideología sino por necesidad: los escasos recursos naturales serán repartidos ecuánimemente entre los humanos y los demás vivientes de la comunidad de vida.</p>
<p>San Agustín sabiamente enseñó que hay dos factores que producen en nosotros grandes transformaciones: el sufrimiento y el amor. Debemos aprender ya ahora a amar y a sufrir por esta única Casa Común a fin de que pueda ser una gran Arca de Noé que albergue a todos. Entonces la Tierra de la Buena Esperanza sí será señal de un Jardín del Edén que todavía está por venir.</p>
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