ESTÁ PROHIBIDO SOÑAR

Posted by flacoblog | Posted in Utopías | Posted on 13-01-2010

Frei Betto

En el pasado, el futuro era mejor. Al menos para mi generación, la de los que tenían 20 años en la década de 1960 (Cuba, Che, Vietnam, bosanova, Cinema nuevo, Nouvelle vague, Beatles, tropicalismo, etc.).
¿Con qué sueñan los jóvenes de hoy? Mi generación soñó con el cambio del Brasil (castrado por el golpe militar de 1964) y del mundo (congelado por la caída del muro de Berlín). La globocolonización neoliberal se cuidó de privatizar no sólo las empresas públicas y estatales, sino también los sueños. Los jóvenes ya no sueñan a escala nacional o planetaria, excepto en lo concerniente a la preservación de la naturaleza. Sueñan a escala individual y familiar: confort, riqueza, belleza y poder.

¿Quién robó los grandes sueños? ¿Por qué el vocablo ‘utopía’ desapareció del lenguaje corriente y resulta sospechoso ante los ojos de los intelectuales europeos?

El primero que habló de utopía (del griego utopos, ningún lugar) fue Hesíodo, poeta del siglo 8 a.C, en su famoso texto “Los trabajos y los días”. Evoca a los hombres que vivían como dioses, “sin preocupaciones en sus corazones, protegidos del dolor y de la miseria”. Nadie envejecía y, dotadas de “vigor incansable”, las personas disfrutaban las “delicias de los banquetes”. “No conocían las penas y vivían en paz y abundancia como señores de su tierra”.

Hesíodo no alimentaba veleidades nostálgicas. Su texto se aproxima más a la literatura profética que a la idílica. La edad de oro había desaparecido porque los hombres “no fueron capaces de evitar la violencia imprudente entre sí y no querían honrar a los dioses”. Ahora, dice Hesíodo, al comparar la realidad con el sueño, no hay “ningún amor entre amigos o hermanos, como en el pasado. Los malandrines saquearán las ciudades unos de los otros y el poder hará que desaparezcan la ley y el pudor”.

La palabra utopía fue acuñada por Tomás Moro en 1516, como título de su libro más conocido. Esa idea de que en tiempos antiguos había una sociedad perfecta y que nos toca a nosotros recuperarla está más acentuada en los hijos de la tradición judeocristiana. El mito bíblico del paraíso, exento de todo dolor y pecado, resuena fuerte en nuestro inconsciente. Lo que fue, será. Ni Marx logró librarse del paradigma bíblico. Su comunismo primitivo, inmune a la alienación y explotación, es la imagen de un pasado reflejado en el futuro: la construcción de la sociedad comunista, donde se dará la adecuación entre existencia y esencia del ser humano.

¿En qué lugar de la Tierra sobrevive la utopía que, en el siglo 20, movilizó a millones de militantes dispuestos a dar la vida para que todos tuviésemos vida? El fundamentalismo islámico no se compara con el ardor de los jóvenes revolucionarios. Éstos querían cambiar el mundo, no imponer una creencia religiosa; buscaban implantar la justicia, no el predominio de una fe; deseaban una nueva sociedad, no la hegemonía de una religión; vislumbraban el éxito en la caída del poder opresor, no en la muerte coronada por el martirio.

El socialismo fue la gran utopía de mi generación. Soñábamos con una sociedad en la que nadie estuviera amenazado por el hambre, la guerra, la explotación, la discriminación, la marginación. Rusia fue la primera en implantar, en 1917, el nuevo sistema esbozado en la crítica de Marx y Engels al capitalismo. En 1949 el gigante chino dio el mismo paso.

Aunque el socialismo haya representado grandes avances en cuanto a los derechos sociales, no tardaron en repetirse las “desilusiones” de Hesíodo: los crímenes de Stalin, la Revolución Cultural china, el imperialismo político, la dictadura del proletariado reducida a la dictadura de los dirigentes del partido único, etc.

Hanna Arendt, militante de izquierda alemana, al renegar de sus ideas revolucionarias cometió la equivocación de ver el marxismo y el fascismo como versiones diferentes del totalitarismo. Y esparció el pensamiento antiutópico, representado hoy en el Brasil por el PSDB y por el PT. De ese modo cerró el horizonte de la esperanza y reforzó el neoliberalismo.

Para los adeptos al antiutopismo, que ya no creen en la sociedad poscapitalista, sí se da identificación entre este sistema y democracia. El capitalismo sería perverso en sus abusos, pero no en su esencia. Creen, por consiguiente, que es posible “humanizarlo”, sin darse cuenta de las conexiones entre Wall Street y Etiopía, el bienestar de los países escandinavos y la significativa presencia de su capital y de sus empresas en los países emergentes.

Se sufre hoy de distropía, la utopía deteriorada, escepticismo y desencanto, que lleva a muchos a acomodarse tristes en su rincón. ¿Qué queda de esperanza cuando ya no creemos en líderes, partidos, doctrinas e ideologías? ¿Qué queda cuando, por nuestra parte, se cierran todas las puertas y ventanas? Queda la amargura, el desaliento, el rechazo del poder. Ése es el momento en que el sistema conmemora su victoria sobre nosotros. Vaciarnos de utopía, neutralizarnos, comprarnos, he ahí la táctica de quienes profesan el dogma de que “fuera del mercado no hay salvación”.
Quien no sueña con la utopía corre el serio peligro de recurrir al sueño químico de las drogas, que siempre termina en pesadilla.

[Autor de "Sinfonía universal. La cosmovisión de Theilhard de Chardin", entre otros libros]

Traducción de J.L.Burguet

* Fray dominico. Escritor.

Los niños, desterrados de su infancia

Posted by flacoblog | Posted in Utopías | Posted on 13-12-2009

Por Alberto Morlachetti

jaulacielo

Con el 60 por ciento de nuestros niños viviendo en la pobreza podemos afirmar que nuestros pequeños han sido desterrados de su propia infancia. La niñez humilde, otrora un privilegio, fue llevada a los desiertos de la exclusión. Desafectados de todo afecto. Desafiliados de madre y padre. Condenados a unas pocas calles y a unas cuantas migas los convirtieron un poco adictos, un poco trabajadores, un poco delincuentes.

Hace unos días, en la ciudad de Santa Rosa, La Pampa, un pibe haciendo equilibrios en un techo, acechado de tanta maravilla que le acercaban las constelaciones y para que éstas no se hundieran en los rápidos de la nada, creyó que no habría cosa que se interpusiera entre él y su quimera de pájaros. En última instancia, “la muerte es el último país que un niño inventa”. Tenía 13 años, el pelo despeinado y las siempre ganas de reír.

El propietario de la vivienda presumió que tenía intenciones de robarle y le disparó en el lugar exacto de la muerte. Con el hecho ocurrido, la policía desplegó el argumento “el menor habría intentado llevarse una jaula de pájaros”. La vida de este chico fue rápida como un tajo. Mañana, en las hojas del tiempo, faltará una gota, irrepetible, necesaria para la renovación humana.

El sociólogo francés Alain Tourain nos señala que, hoy, la apelación a la igualdad y a la libertad aburre, porque el interés de la mayoría, en definitiva, se ve excitado por el consumo. En ese sentido, el llamado a mayores equidades es una regresión insoportable para los accionistas de la pobreza.

En lugar de transformar el actual modelo económico y social que omite generar condición humana se encuentran abocados a encontrar científicamente cuál es la clave genética diferencial de los niños de oro de los niños de cartón.

Mientras la actual administración del país tributa 25 niños pequeños a la muerte acabados de nacer (según el informe Estado Mundial de la Infancia-Año 2008-Unicef) por causas evitables, eufemismo para evitar decir hambre.

El Estado abre la boca y se traga a los pibes. Se los saca a la tierra, se los roba. Frágiles palabras las del amor.

La superación de la pobreza que sumerge a más de la mitad de nuestros niños y niñas compete a su sistema político.

Cuando las organizaciones populares pulseamos con el Estado para revertir esta tendencia no lo hacemos en nombre de compasiones que deteriora el contenido político de la lucha contra un sistema que produce pobreza y exclusión. Nosotros pujamos por derechos que se encuentran en la irrenunciable utopía de una sociedad de semejantes.

MUJER TRISTE

Posted by flacoblog | Posted in Utopías | Posted on 30-11-2009

mujertriste

Una mujer camina sin mirar, por las calles ciudadanas, se esconde de los ojos que observan desde lejos o cerca, se esconde de ella misma para no ver lo que se avecina, lo que la espera. Tiene el temor instalado en su alma y enmarañado en cada fibra de su ser, temor e impotencia ante lo que vive: soledad, deprecio… y se va, se escapa de ella misma, del mundo que la observa y juzga. Quiere encontrar su paraíso prometido donde poder recostarse a contemplar simplemente amaneceres inundados de placeres, risas amontonadas que le van quedando archivadas vaya uno a saber donde, pero va….

Me pregunto si es posible en estos tiempos construir mansamente un instante imaginario y dejarlo en el espacio esperando se convierta en realidad. Que se haga más palpable, más visible, parte nuestra del momento que es la vida y se eleve hacia el alto de este cielo amenazante y de allí vuelva convertido en mil fuegos ilusionados, grandes gotas de esperanza que rebalsen nuestra tierra y florezcan como tallos tan silvestres que de serlo se asemejan a un grito libertario…

La mujer pequeña sigue andando… huyendo, intentando encontrar el refugio acogedor que la coloque donde siempre debió estar, en espacios apacibles donde el mundo que la mira sepa de su valor incalculable, del valor que ella misma ha olvidado sin saberlo, de las desdichas que la convirtieron en una fugitiva del tiempo.

En cualquier calle seguramente podrás encontrarla, mirando sin ver, siguiendo los destellos de la estrella que le anuncian porvenires luminosos, placeres sin medida, y la vida ofrecida como regalo a su alma lacerada, a su corazón sin límites perceptibles ni cálculos egoístas. Simplemente buscando la belleza de un mundo que es esquivo, pero que en los recovecos mas oscuros e inhóspitos, guarda secretos que tienen propiedades suficientes para hacer de nuestra tierra un territorio que nos cobije tiernamente a todos exigiendo casi nada…

Los hipócritas

Posted by flacoblog | Posted in Utopías | Posted on 20-11-2009

Koldo Campos Sagaseta

hipocrita

Los hipócritas no tienen rostro, apenas la sonrisa maquillada con que ensamblar la pose y la fachada para poder sumarse al carnaval y simular una apariencia humana.

Los hipócritas no tienen amigos, como mucho otros socios de embozos y emboscadas con quienes tramar complicidades y multiplicar los beneficios.

Los hipócritas no tienen sueños, quizás las alas rotas de tanto otear el suelo, si acaso la utopía a plazo fijo o la pesadilla del espejo cuando el tiempo se cobre los olvidos.

Los hipócritas no tienen palabras, únicamente voces de artificio, registros de fogueo con que acallar conciencias y maquinar coartadas.

Los hipócritas no tienen vergüenza, la extraviaron delante de sus ojos el día en que aprendieron a ignorarla para no exponerse más a verla.

Los hipócritas no tienen memoria ni conservan archivos de su infamia, que no hay verdad que no deba mentirse ni mentira que no pueda afirmarse.

Los hipócritas no tienen amor, sólo miedo a conocerse y a que los descubran, a que la vida reivindique su pulso y los pulmones dejen salir el aire.

Los hipócritas no tienen Dios, les basta darse golpes en el pecho invocando su nombre en el temor de que alguna vez los oiga.

Los hipócritas no tienen pasado, se conforman con negar las evidencias y esconder sus páginas en blanco, siempre cautivos de la farsa urdida pero a salvo del dictamen de la historia.

Lo único que, en una sociedad como la nuestra, tienen los hipócritas es… futuro.

Pero, eso sí, un futuro sin rostro, sin amigos, sin sueños, sin palabras, sin vergüenza, sin memoria, sin amor, sin Dios, sin pasado… sin futuro.

La Leona

Posted by flacoblog | Posted in Utopías | Posted on 18-11-2009

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Fiera acechante ante riesgos naturales de este tiempo, tierna madre cobijando sus cachorros y alimentando cada uno con lo mas puro de su ser. Mirada dulce y asesina en la espera de una presa que garantice un día más de vida, sin tiempos a la vista ni apuros que atraviesen sus entrañas apacibles ante el día que transita mansamente minuto a minuto… hora a hora…

En otros tiempos, y si pudiera hacerlo, elegiría ser lo que no es; internarse en los bosques impenetrables y recostarse al fresco del follaje tropical a descansar de su otra vida, de la que muchas veces la abruma, y tan solo intentar construir en su memoria la imágenes mas bellas que recuerda: el verde manso de las praderas en primavera, o los cerros encumbrados que tantas veces dieron lugar a sus aventuras mas conmovedoras y que dentro de sus inconciencia animal perduran y regresan cada tanto para alojarse en los sitios menos imaginables del recuerdo.

Ser meramente animal salvaje en estas tierras se le presente como nada, o como su destino natural no elegido, y el no asumirse concientemente ante esta realidad la convierte en un ser absolutamente libre, sin cadenas que la maniaten a un compromiso responsable.

En los campos calientes del verano andará elevando su mirada hacia el cielo, cumpliendo sin descanso sus labores instintivas, recorriendo lentamente cada palmo de su vida, intentando cabalmente ser fiel a lo que indique su misión salvaje.

Y aunque apunten certeramente las balas asesinas del prejuicio, y se empeñen en hacer que sus días se transformen en tortuosos, allí andará huyendo por tierras escarpadas, mirando como sonriendo el fracaso de todos los que empeñan sus vidas en segar un sueño, una esperanza, un instinto irracional que por serlo será siempre un intento noble de convertir sin saberlo, llantos en sonrisas, dolores en placeres. Y aunque tantas veces deba renunciar al propio goce, ella seguirá recorriendo su camino sin senderos demarcados, confiando en su intuición sabia que la guía desde tiempos remotos y la lleva a encontrarse con el centro mas preciado de la vida, mientras un mundo que la mira condenando, se encamina al abismo tal vez creyendo ser portadores de verdades absolutas.

Al Papa le hace falta un poco de marxismo

Posted by flacoblog | Posted in Utopías | Posted on 15-11-2009

Por Leonardo Boff *

leonardo_boff3La nueva encíclica de Benedicto XVI Caritas in Veritate del 7 de julio último es una toma de posición de la Iglesia ante la crisis actual. El conjunto de las crisis que afectan a la humanidad y que conllevan amenazas severas sobre el sistema de la vida y su futuro, pediría un texto profético, cargado de urgencia. Pero no ha sido eso lo que hemos recibido sino una larga y detallada reflexión sobre la mayoría de los problemas actuales, que van desde la crisis económica al turismo, de la biotecnología a la crisis ambiental, y proyecciones sobre un Gobierno mundial de la globalización. El género no es profético, «el cual supondría un análisis concreto de una situación concreta» que posibilitaría emitir un juicio sobre los problemas a la vista en forma de denuncia-anuncio. Pero no está en la naturaleza de este papa ser profeta. Él es un doctor y un maestro. Elabora el discurso oficial del Magisterio, cuya perspectiva no viene de abajo, de la vida real y conflictiva, sino de arriba, de la doctrina ortodoxa que esfuma las contradicciones y minimiza los conflictos. La tónica dominante no es la del análisis, sino la de la ética, la de lo que deber ser.

Como no analiza la realidad actual, extremadamente compleja, el discurso magisterial permanece principista, equilibrista y se define por su indefinición. El subtexto del texto, lo no dicho en lo dicho, remite a una inocencia teórica que inconscientemente asume la ideología funcional de la sociedad dominante. Se nota ya al abordar el tema central ―el desarrollo― tan criticado hoy por no tener en cuenta los limites ecológicos de la Tierra. De esto la encíclica no dice nada. Su visión es que el sistema mundial se presenta fundamentalmente correcto. Lo que existen son disfunciones, no contradicciones. Ese diagnóstico sugiere la siguiente terapia, semejante a la del G-20: rectificaciones y no cambios, mejorías y no cambio de paradigma, reformas y no liberaciones. Es el imperativo del maestro: «corrección»; no el del profeta: «conversión».

Al leer el texto, largo y pesado, acabamos pensando: ¡qué bien le vendría al papa actual un poco de marxismo! Éste, a partir de los oprimidos, tiene el mérito de desenmascarar las oposiciones presentes en el sistema actual, sacar a la luz los conflictos de poder y denunciar la voracidad incontenida de la sociedad de mercado, competitiva, consumista, nada cooperativa e injusta. Ella representa un pecado social y estructural que sacrifica millones en el altar de la producción para el consumo ilimitado. Esto debería denunciarlo proféticamente el papa. Pero no lo hace.

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Desesperanzas

Posted by flacoblog | Posted in Utopías | Posted on 12-11-2009

“hoy me he levantado con el pié contrario,
demasiada sangre en el telediario,
una sola carta tengo en el buzón…..”   (de un tal Joaquín Sabina)

Jm_soguero_Desesperanza

Miro casi como odiando estas teclas que a su vez me miran como burlándose de mi desesperanza, de la ausencia absoluta de certezas que certifiquen de algún modo que tiene sentido verme parado en el mismo sitio donde estoy, donde me revuelco, donde intento absorver por mis poros cada gramo de ilusión que vuela por lo aires y se desvanece sin parecer mias, tuyas, nuestras…
He pensado que tal vez las temperaturas de este Noviembre asesino incrementen un estado indecoroso, que añore las nives eternas que poblaban mis días de otro tiempo: las manos escondidas en dos bolsillos rotozos, la nariz rojiza y las ganas de perderme en un bar anejo a refugiarme en el calor apacible de unos leños, de una buena taza de café con amigos…
He salido y me he perdido por las noches buscando encontrar el tesoro prometido, unas veces lo he hallado y otras mas he tenido que conformarme con baratijas que eran mucho y daban significado al sacrificio de la permanente búsqueda.
y aún hoy lo sigo haciendo, un poco creyendo que los exploradores de los sueños no descansan (ni deberían hacerlo), es como una profesión que demanda la vida, mucho mas que un juramento hipocrático. Y me canso…, de intentar encontrar la belleza en un mundo agobiado de mentiras, de muertes injustas, de dolores sin remedio, y arremeto y continúo, buscando la belleza que refleja la mañana frente a un lago o el canto de un zorzal en mi ventana…
Me he cansado de vestirme cada día con la misma ropa, disfrazarme de payaso, levantarme y pisar un suelo que me quema, encontrarme con los mismos dolores y las mismas impotencias… de buscar caminos, los caminos de un necio que por serlo sigue andando, confiando que el polvo de la senda depare nuevos destellos que transformen nuestro mundo en un territorio tierno simplemente para todos !

Carta a un joven internauta

Posted by flacoblog | Posted in Utopías | Posted on 10-11-2009

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Frei Betto  -Adital-

Sé que pasas largas horas en el ordenador navegando por todos los rumbos disponibles. No te envidio la adolescencia. A tu edad yo me estaba iniciando en la militancia estudiantil y me inyectaba utopía en las venas. Ya había leído todo el Monteiro Lobato y me adentraba en las obras de Jorge Amado guiado por los “Capitanes de arena“.

No me atraía la televisión y después del almuerzo me juntaba con mi pandilla en la calle, entregado a las emociones de amoríos juveniles, o me sentaba con mis amigos en la barra de una sangüichería para hablar del Cinema Nuovo, de la bossa nova -porque todo era nuevo- o de las obras de Jean Paul Sartre.

Sé que Internet es una inmensa ventana al mundo y a la historia, y suelo parafrasear diciendo que Google es mi pastor y nada me ha de faltar…

Lo que me preocupa de ti es la falta de síntesis cognitiva. Al ponerte ante el ordenador recibes una avalancha de informaciones y de imágenes, al igual que las oleadas de lava de un volcán se precipitan sobre una aldea. Sin tener claridad acerca de lo que realmente suscita tu interés, no consigues transformar información en conocimiento ni entretenimiento en cultura. Mariposeas por interminables sitios, mientras que tu mente navega a la deriva cual barca sin remos llevada al capricho de las olas.

¿Cuánto tiempo pierdes recorriendo sitios de conversación insulsa? Sí, está bien intercambiar mensajes con los amigos; pero al menos conviene saber qué decir y qué preguntar. Es excitante perderse por los corredores virtuales de personas anónimas acostumbradas al juego del escondite. ¡Pero cuidado! Esa joven que te fascina con tanto palabrerío picante quizás no pase de ser un viejo pedófilo que, encubierto por el anonimato, se disfraza de beldad. Desconfía de quien no tiene nada que hacer, excepto atrincherarse durante horas en la digitación compulsiva a la caza de incautos que se dejan encandilar por mensajes eróticos.

Haz buen uso del Internet. Úsalo como herramienta de investigación para profundizar en tus estudios; visita los sitios que emiten cultura; conoce la biografía de personas que admiras; consulta la historia de tu época preferida; mira las increíbles imágenes del Universo captadas por el telescopio Hubble; escucha sinfonías y música pop.

¡Pero cuida tu salud! El uso prolongado del ordenador puede causarte lesiones en las manos por el esfuerzo repetitivo (leer) y volverte sedentario, obeso, sobre todo si, al lado del teclado, mantienes una botella de refresco y un paquete de papas fritas…

Cuida la vista, aumenta el tipo de las letras, deja que tus ojos se distraigan periódicamente en algún paisaje que no sea la simple pantalla del monitor.

Presta atención: no hay comida gratis. No te engañes con la idea de que el ordenador te cuesta apenas el consumo de energía eléctrica, la mensualidad del proveedor y el acceso a Internet. Lo que mantiene en funcionamiento esta máquina en la que estoy redactando este artículo es la publicidad. Fíjate que aparecen anuncios por todos los rincones. Ellos enmarcan el Google, las noticias, la Wikipedia, etc. Es la polución consumista al acecho de nuestro inconsciente.
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Socialismo significa crítica de la cultura del poder

Posted by flacoblog | Posted in Utopías | Posted on 20-08-2009

Marcelo Colussi
Rebelión
cuba
Hasta ahora la historia nos demuestra que los seres humanos nos movemos en muy buena medida por el afán de poderío. De lo cual puede desprenderse, quizá con cierta ligereza, o con cierta mirada pesimista sobre nuestra condición, que estamos irremediablemente condenados a seguir repitiendo ese molde. El colmo de ese pesimismo lo presenta José Saramago, cuando no encontrado salida a todo esto llega a concluir entonces: “No nos merecemos mucho respeto como especie” . La constatación tan interminablemente repetida del abuso del poder por parte de quien lo dispone –aún en el campo de la izquierda– podría llegar a permitirnos sacar esa conclusión. Estaríamos casi tentados de afirmar, por tanto, que “eso no tiene arreglo”.

Pero si efectivamente está en la esencia humana esta “dialéctica del amo y del esclavo”, si eso es parte definitoria de nuestra condición, ¿para qué seguir luchando por un mundo de mayor equidad? El estudio de la historia o de cualquier interrelación nos confronta con que la lucha en torno al poder cuando se encuentran dos personas, o dos colectivos, surge con pasmosa facilidad. ¿Autoriza ello a ver en esa repetición una matriz de origen biológico? ¿Cómo poder afirmar que la violencia, el afán de poderío, la dominación sean de orden genético? Si una lectura darwinista de la historia humana pude llegar a esa conclusión –justificando, de ese modo, la existencia de “razas superiores” y una presunta selección natural de los “mejores”– una visión más amplia de nuestra condición debe apuntar a otra cosa. ¿O acaso podemos avalar un triunfo de “superiores” sobre “inferiores”?

Hasta ahora, al menos, más allá de la ilusión positivista de cierta tendencia tecnocrática que busca un sustrato bioquímico para explicar toda la complejidad de lo humano, no se ha podido aislar ninguna sustancia específica que dé cuenta de estos fenómenos. Puestos a interactuar niños pequeños de distintas etnias cuando recién están comenzando a hablar, cuando aún no tienen incorporada toda su carga cultural, ninguno discrimina a otro ni lo mira “desde arriba”. Eso llegará luego: los adultos nos encargamos de transmitírselo. ¿Por qué resignarnos entonces ante una supuesta tendencia natural que nos compele a comernos unos a otros?

Anida ahí un error que, si no lo corregimos con fuerza, puede llevarnos a la entronización del individualismo –cosa que hace con absoluta naturalidad el capitalismo, premiando al “ganador”, que no es otro que el más fuerte que se impone con brutalidad sobre los más débiles–, o puede llevarnos, por otro lado, a la resignación.

Decimos “el capitalismo”, pero podríamos hacerlo extensivo a cualquier sociedad de clases. Desde que sabemos de la existencia de sociedades estratificadas donde unos mandan usufructuando el trabajo de otros, los cuales trabajan y obedecen (desde el inicio de las primeras sociedades agrarias sedentarias, para fijarlo de algún modo en el tiempo, aproximadamente unos 10.000 a 12.000 años atrás), desde ahí se viene repitiendo esta situación. Dialéctica del amo y del esclavo donde un grupo decide sobre la vida de otro con distintos grados de violencia, de crueldad, desde ser el dueño por entero de la vida de ese otro, hasta el pago de un salario supuestamente consensuado entre ambas partes por una cantidad de horas de trabajo. Esa historia no nos ofrece sino explotación de unos sobre otros, aprovechamiento, falta de solidaridad, violencia, crudeza. Matriz ésta que se reitera muy frecuentemente en todas las relaciones humanas: entre géneros, entre generaciones, entre distintas culturas. Y viendo con objetividad ya sea la historia o la dinámica interhumana en un corte puntual aquí y ahora, ello pareciera poder dejar extraer la conclusión que así es nuestra condición sin más. Si podemos hacer eso: torturar, engañar, matar, sin dudas que –más allá de una visión pesimista– eso se muestra como nuestro destino. De ahí a la conclusión que no tenemos remedio como especie, sólo un paso.

Y a ello podríamos agregar que los intentos de construir un nuevo sujeto en los balbuceantes socialismos del siglo XX no lograron superar con creces esos patrones de violencia. La codicia y la mezquindad siguieron todavía incorporadas a las características comunes de los ciudadanos, más allá de las buenas intenciones de transformación. ¿Hay que resignarse entonces? ¿No es posible el cambio? ¿Habrá que contentarse que lo máximo a lo que podemos aspirar es a un crecimiento enorme de la productividad y a una más equitativa repartición de la riqueza que generemos, resignándonos a que siempre habrá uno “más listo” que manejará a los “más tontos”? ¿No hay alternativa? ¿Es cierto que “no nos merecemos mucho respeto como especie” entonces? ¿No es posible la equidad total, la horizontalidad? ¿Habrá siempre quien, en nombre de lo que sea, “mire desde arriba” a otro?

Por esa vía, el punto máximo de desarrollo aspirable sería la socialdemocracia. Sin dudas que los pocos países con políticas socialdemócratas viven bien, con abundancia y equidad. Ahí están unas cuantas sociedades del norte de Europa dando el ejemplo: ordenadas, felices, racionales. Pero la estructura del mundo no permite que todos seamos Suecia, o Noruega o Canadá. Además, la bonanza de las socialdemocracias presupone un Tercer Mundo históricamente explotado. ¿Podría algún país africano o centroamericano repetir el modelo socialdemócrata nórdico en las condiciones actuales? ¿Cómo? Las deudas externas que religiosamente deben pagar esas sociedades empobrecidas van a parar también a las socialdemocracias. Así es fácil gozar la vida…y tener equidad. Pero si hablamos de “otro mundo posible”, hablamos de igualdad para todos, absolutamente para todos y todas en total paridad. Es decir: hablamos de una verdadera democratización e igualación de los poderes, para todos, no sólo para los blancos.

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Un círculo vicioso mortal (Somos pasajeros de un avión en vuelo ciego)

Posted by flacoblog | Posted in Utopías | Posted on 08-08-2009

Mundo-Mejor_1_0Leonardo Boff (Koinonía)

Estamos todos sentados encima de paradigmas civilizacionales y económicos fallidos. Es lo que nos revela la actual crisis global con sus varias ramificaciones. A corto y a medio plazo no hay nada que se presente como consistente. Somos pasajeros de un avión en vuelo ciego. Lo que se ofrece es hacer correcciones y controles a la Keynes, que en el fondo son cambios en el sistema, pero no cambios del sistema. Pero es el sistema lo que resulta realmente insostenible, incapaz de ofrecer un horizonte prometedor para la humanidad.

Por eso, se demanda otro sistema y otro paradigma de habitar este pequeño, viejo, devastado y superpoblado planeta. Es urgente porque el tiempo del reloj corre en contra nuestra y tenemos poca sabiduría y escaso sentido de cooperación.

Por causa de los intereses de los poderosos, que no hacen lo necesario para evitar lo fatal, las soluciones que están siendo puestas en marcha en el mundo van en la línea de «más de lo mismo». Esto es absolutamente irracional, pues ha sido ese «mismo» lo que nos ha llevado a la crisis, que puede evolucionar hacia una tragedia completa.

Estamos, pues, enredados en un círculo vicioso letal. Les guste o no a los economistas -los «salvadores» del mundo-, tenemos a la vista dos puntos muertos: uno humanitario y otro ecológico. El primero es de naturaleza ética: la conciencia planetaria, surgida como consecuencia de la globalización, suscita la pregunta: ¿cuánta inhumanidad y crueldad aguanta el espíritu humano cuando verifica que el 20% de las personas consume el 80% de toda la riqueza de la Tierra, condenando al resto a la cruz de la desesperación, acorralada por los límites de la supervivencia? ¿Aceptará el veredicto de muerte sobre ella… o se resistirá, se indignará y finalmente se rebelará por instinto de supervivencia? El ideal capitalista de crecimiento ilimitado en un planeta limitado ya no se puede seguir proponiendo o sólo bajo una gran violencia.

El segundo es el límite ecológico. El capitalismo creó la cultura del consumo y del desperdicio, cuyo prototipo es la sociedad norteamericana. Generalizar esta cultura —ya se han hecho los cálculos― necesitaría dos o más Tierras semejantes a la nuestra, lo que hace el proyecto irrealizable. Por otra parte, hemos llevado al límite los recursos y servicios de la Tierra y los sobrepasamos en un 40%. Todas las energías alternativas a la fósil, manteniendo el consumo actual, cubrirían solamente el 30% de la demanda global. Como se ve, dentro del mismo modelo, somos un sapo que se va cociendo lentamente sin posibilidad de salirse de la olla.

Hay tres propuestas creativas: la economía solidaria, que no se guía por el objetivo capitalista de maximización del lucro ni por su apropiación individual; el cambio de monedas regionales, y la tercera es la de la biocivilización y la Tierra de la Buena Esperanza, del economista polaco que dirige un centro de investigación sobre Brasil en Paris: Ignacy Sachs. Esta propuesta da un lugar central a la vida y a la naturaleza, considerando a Brasil el lugar donde se anticipa. Las tres son posibles, pero todavía no han acumulado fuerza suficiente para ser hegemónicas.

Ellas tal vez podrían salvarnos. ¿Pero tendremos tiempo hábil? Bien decía Gramsci: «lo viejo no acaba de morir y a lo nuevo le cuesta nacer». No se desmonta una cultura de un día para otro. Quien está acostumbrado a comer filete de lomo, difícilmente se resignará a comer huevo.

Mi sentimiento del mundo dice que vamos al encuentro de una formidable crisis generalizada que nos llevará al límite de la supervivencia. Cuando el agua nos llegue a la nariz, haremos todo para salvarnos. Posiblemente seremos todos socialistas, no por ideología sino por necesidad: los escasos recursos naturales serán repartidos ecuánimemente entre los humanos y los demás vivientes de la comunidad de vida.

San Agustín sabiamente enseñó que hay dos factores que producen en nosotros grandes transformaciones: el sufrimiento y el amor. Debemos aprender ya ahora a amar y a sufrir por esta única Casa Común a fin de que pueda ser una gran Arca de Noé que albergue a todos. Entonces la Tierra de la Buena Esperanza sí será señal de un Jardín del Edén que todavía está por venir.